La industria solar europea reclama levantar el proteccionismo anti-China

Puede parecer contradictorio, pero la asociación europea de la industria solar, Solarpower Europe; ha enviado una carta a la Comisaria Europea de Comercio, Cecilia Malmstrom; exigiendo que la UE retire de manera inmediata todas las barreras comerciales contra la importación hacia Europa de células y módulos fotovoltaicos chinos; ya que la actual situación ha provocado una obstaculización al desarrollo de la industria solar europea.

Fue en diciembre 2013 la fecha en que la UE adoptó medidas de protección con respecto a la importación desde China; sin embargo las mismas han tenido un efecto contraproducente a lo largo de toda la cadena de valor del sector; según manifiestan las 34 organizaciones firmantes de la carta enviada a Cecilia Malmstron.

En concreto, estas 34 asociaciones del sector solar fotovoltaico europeo, que en conjunto representan a más de 120.000 empresas y a 1,3 millones de empleos en Europa; plantean que el proteccionismo anti-chino con respecto a los paneles fotovoltaicos, está teniendo un impacto negativo sobre el sector solar europeo; y por lo tanto reclaman que se levante el precio mínimo de importación (MIP), las medidas antidumping y anti subvención sobre las importaciones fotovoltaicas chinas.

Para James Watson, CEO de Solarpower Europe; “Se trata de una abrumadora muestra de apoyo de las organizaciones de toda la UE que trabajan en el sector solar”, y además dijo que “Las medidas han estado en vigor durante más de tres años sin ningún beneficio real para la industria solar europea”.

En este sentido, los firmantes de la carta; señalan que en los últimos dos años Europa ha pasado de ser el líder mundial del sector fotovoltaico, a convertirse en un actor menor en el escenario FV global, afirmando que: “en 2010 Europa registraba casi el 80% de las instalaciones solares de todo el mundo; en 2015, apenas el 15%”. Según entienden, las razones que explican esta realidad; es que las medidas aplicadas a partir de diciembre 2013; están haciendo que la energía solar sea más cara en Europa y están afectando a toda la cadena de valor; que a su vez afecta a la competitividad de la energía solar y está prolongando el apoyo financiero por parte de los gobiernos europeos.

Lo lamentable según se expresa en la carta, es que todo esto sucede en momentos en que el mercado fotovoltaico global pasa por un despliegue excepcional, pasando de tener cuarenta gigavatios instalados (40 GW) en el año 2010 a registrar nada más y nada menos que 230 GW el año pasado.

Por eso consideran las asociaciones que “el sector necesita medidas para impulsar la demanda interna y no medidas que incrementan los costes”. En la carta a la comisaria Malmström, se cita un estudio de SolarPower Europe, que “demuestra que la capacidad de fabricación de módulos de Europa se ha reducido casi en un 20% entre 2014 y 2015”, primer bienio de aplicación de las normas.  Por lo tanto, las organizaciones denuncian que las medidas adoptadas por la Unión Europea en diciembre de 2013 no han estimulado el crecimiento de la producción de módulos fotovoltaicos, como era el objetivo.

También se destaca, que la pérdida de competitividad de la energía solar europea se contradice con el objetivo de la UE para combatir el cambio climático y reducir las emisiones de carbono. “Los puestos de trabajo, la política del cambio climático, el interés de los consumidores y los intereses de los fabricantes están siendo socavados por las medidas proteccionistas”, dice la carta.

Para fundamentar su postura, en la carta hace referencia a un estudio de la Solar Trade Association del Reino Unido (STA), que ha publicado un informe sobre el costo añadido que implican los aranceles a la importación de paneles chinos. Según STA, los módulos suponen alrededor de la mitad del coste de un proyecto solar de diez megavatios (10 MW). Con los impuestos a las importaciones chinas, se incrementa en 100.000 euros el costo de un proyecto de 10 MW, “lo que se traduce en que los desarrolladores pueden realizar menos proyectos”. Eso, en lo que se refiere a los grandes campos solares que desarrollan las grandes empresas. Pero en el caso de la FV doméstica sucede lo mismo, ya que según Solar Trade Association; cada instalación doméstica se encarece en 1.000 euros por culpa del impacto de la legislación anti china.

Además, esta legislación también están repercutiendo en las administraciones públicas europeas, porque al incrementarse los costos, se prolonga la necesidad de que las administraciones europeas sigan apoyando con fondos públicos a la energía solar FV; prolongando la necesidad de ayuda a la par que se retrasa el punto en el que la fotovoltaica podría alcanzar la competitividad directa con otras fuentes de energía, todo lo cual no está sirviendo a los objetivos que en materia de energías renovables se ha planteado la UE.

La carta pide el levantamiento inmediato de las barreras comerciales que existen; sin embargo, lo más probable es que la Comisión Europea espere hasta principios de 2017 para tomar una decisión, ya que es cuando se debe hacer una recomendación sobre las medidas.

Descargar Carta del sector solar fotovoltaico europeo

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China y Europa acuerdan cooperación energética

El comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete; anunció en la reunión del G20 celebrada la pasada semana en Pekín, que China y Europa se unen para poner en marcha el mayor mercado de emisiones de CO2 del mundo, señalando en este sentido que: “Las dos economías más grandes, las mayores importadores netas de energía y las dos mayores consumidoras de energía”, comparten “muchos retos y una responsabilidad creciente” para cumplir con los objetivos marcados en el Acuerdo de París.

El Plan de trabajo sobre cooperación energética UE-China (2016-2020) se basa según se señala en el acuerdo firmado, en el interés mutuo de promover un desarrollo bajo en carbono, la protección del medio ambiente y el estímulo a las energías limpias.

Los objetivos de cooperación se refieren específicamente a que la cooperación energética constituye una colaboración clave a esta asociación estratégica integral entre UE y China; con la intención de mejorar la colaboración en áreas de interés mutuo relacionadas con la gestión del sistema de energía, tanto del lado de la oferta como del lado de la demanda, así como otros temas transversales relevantes.

Con respecto al aprovisionamiento, producción y distribución de energía, se reconocen intereses comunes, al depender ambas partes de las importaciones de combustibles fósiles, que en conjunto representan aproximadamente un tercio del consumo mundial total.

Entonces, la futura cooperación se centrará en tres sectores: las energías renovables, los combustibles fósiles y la energía nuclear.

La hoja de ruta establecida para comenzar la transición hacia una economía baja en carbono, da prioridad a la seguridad en el suministro de energía, a las nuevas infraestructuras y a una mayor transparencia de los mercados; sentando las bases para el intercambio de mejores prácticas con respecto a la regulación de la energía, la búsqueda de soluciones a la crisis energética, así como la integración de las energías renovables en la red eléctrica y la mejora en la seguridad nuclear.

Se promoverán mayores inversiones en energías renovables, fomentando la competencia y la reducción de los costos de estas nuevas tecnologías; además, se promocionarán nuevos sistemas de cogeneración, se apoyará el desarrollo del sector del biogás y promoverán las redes inteligentes.

Con respecto a la eficiencia energética, ambas partes se comprometen a fomentar el uso de electrodomésticos de bajo consumo y, en general, a desarrollar estándares de energía para los bienes de consumo.

También acordaron trabajar para mejorar las condiciones de comercio, inversiones e impulsar la investigación, desarrollo e innovación para el sector energético.

Descargar Acuerdo UE-China

Lanzan el mayor proyecto colaborativo para la rehabilitación energética de edificios

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Con la financiación del programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea (UE); el Green Building Council puso marcha oficialmente el proyecto BUILD UPON de colaboración más grande del mundo en la renovación energética de edificios.

En él participan 13 países: Bulgaria, Croacia, República Checa, Finlandia, Irlanda, Italia, Letonia, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia, España, Suecia y Turquía, y con el apoyo de la Red regional de Europa del World Green Building Council.

El objetivo del proyecto es abordar uno de los mayores desafíos del clima para la región, como son sus edificios existentes, que representan el 36% del total de las emisiones de CO2 de la UE.

A través de la participación activa de gobiernos, industria y sociedad civil; se busca la construcción de las llamadas “estrategias nacionales de renovación”, que son planes a largo plazo para la renovación energética de casas y edificios comerciales de cada país, para alcanzar altos niveles de eficiencia energética; las cuales deberán estar incluidas en la legislación de la UE para el 30 de abril de 2017.

Para lo cual se convoca a colaborar con esta iniciativa a una diversa gama de organizaciones: gobiernos y autoridades locales, empresas constructoras, fabricantes de productos, proveedores de energía, bancos y otras instituciones financieras y organizaciones no gubernamentales; para que en un trabajo conjunto abordar esta problemática de la eficiencia energética en edificios.

Terri Wills, director general del World Green Building Council, expresó: “Los edificios existentes son uno de los mayores retos de Europa cuando se trata de hacer frente al cambio climático. Podemos convertir este reto en una solución, pero se necesita nada menos que una renovación revolucionaria”.

“El proyecto BUILD UPON provocará una revolución mediante la recopilación de un número sin precedentes de jugadores clave, como gobiernos, empresas y organizaciones no gubernamentales, en una comunidad de colaboración en el que van a trabajar juntos para transformar los edificios existentes en Europa en edificios verdes”.

El proyecto se apoya en dos pilares clave para canalizar los aportes de todas las partes interesadas:

  • El portal “RenoWiki“, que permite cargar iniciativas de la vida real en la renovación de edificios en Europa, con el fin de compartir las mejores prácticas y las iniciativas exitosas. Al momento hay más de 550 iniciativas cargadas y disponibles para la consulta.
  • La realización de una serie de más de 80 eventos en la capital y las principales ciudades de los 13 países del proyecto, para consultar e involucrar a los actores clave; en lo que podría ser incluido en sus estrategias de actualización, como medidas de política, mecanismos de financiación, programas de habilidades e iniciativas de sensibilización.

Fuentes:

Proyecto BUILD UPON: www.buildupon.eu

Portal Renowiki: http://buildupon.eu/initiatives/#the-renowiki

La energía eólica europea en 2030

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La tecnología eólica es hoy una fuente principal de generación de electricidad en Europa, con parques eólicos en todo el continente que están operando en una escala similar a la generación de energía térmica tradicional; entregando electricidad limpia, asequible y fiable a los ciudadanos europeos; que en algunos países del continente ya cubre una parte significativa de la demanda de electricidad; según se señala en un informe publicado por la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA).

El informe denominado “Aiming High – Rewarding Ambition in Wind Energy”, destaca que con 392 GW proyectados, la energía eólica puede llegar a ser la mayor fuente de generación de energía en la UE en 2030, por delante del carbón y del gas combinados. En la actualidad, ya desempeña un papel significativo en el sector eléctrico europeo; habiendo incrementado su capacidad en 11.791 MW durante 2014; cubriendo el 10,2% de la demanda de electricidad de Europa.

Este avance de la tecnología eólica en Europa, se ha basado en un desarrollo industrial que ha permitido a los europeos liderar a nivel mundial el sector en la actualidad, por lo que se deberá aprovechar esta ventaja de primer movimiento, para consolidar su posición de liderazgo y beneficiarse a largo plazo de su ventaja competitiva, para lo cual se deberá demostrar una exitosa construcción de la transición energética, en el despliegue a gran escala de la energía eólica.

Alcanzar un acuerdo climático global en París durante la COP 21, se debe considerar como el comienzo de un largo esfuerzo para hacer frente al desafío del cambio climático, y a partir del cumplimiento de los compromisos asumidos por los países (INDCs), se abrirán nuevos mercados para las energías renovables y otras tecnologías de mitigación del cambio climático.

El informe cuantifica los impactos de los distintos escenarios posibles para la energía eólica para 2030, describiendo una serie de prioridades políticas que deben abordarse, como el desarrollo de planes de acción nacionales, la simplificación de los procedimientos de permisos o la proposición de una legislación para el buen funcionamiento de los mercados; medidas que se traducirían en un beneficio de 13.000 millones de euros y la creación de hasta 366.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Además, un despliegue ambicioso de la energía eólica, reportará importantes beneficios adicionales, en términos de ahorro de emisiones de gases de efecto invernadero, la seguridad energética y beneficios macroeconómicos.

El consejero delegado de la EWEA, Giles Dickson, ha señalado que la energía eólica puede “ser el fundamento del sistema energético europeo en los próximos 15 años”. En este sentido, Dickson ha subrayado que la energía eólica “tiene sentido económico”, aunque ha añadido que para ello las autoridades deben demostrar “más determinación en su programa”. “La eólica terrestre es más barata que cualquier forma de nueva generación de energía”, ha concluido.

Ver informe:

http://www.ewea.org/fileadmin/files/library/publications/reports/EWEA-Aiming-High.pdf

Cómo estimar las necesidades de infraestructura para un escenario 100% renovable en 2050

Asistimos con distinto grado de desarrollo según los países, a una gran transformación energética a partir del aumento de la proporción de las fuentes de energía renovables en varios sectores, como el eléctrico, transporte, calefacción, etc.

Esta situación requerirá de una importante expansión de la infraestructura, que tendrá además; importantes efectos en la economía y requerirá del desarrollo de soluciones técnicas adecuadas y un aumento en la capacidad de producción en algunos sectores industriales, todo lo cual requiere tiempo y una cuidadosa planificación.

La mayoría de estudios relativos a las energías renovables, se centran en la estimación de la reducción de las emisiones, pero no incluyen detalles fundamentales, como la expansión de infraestructura y la descripción detallada de la metodología utilizada. Esto reduce significativamente la utilidad de esos informes, y hace que la comprobación de la validez de los supuestos sea casi imposible, según se expresa en el informe elaborado por la consultora CREARA, especialista en eficiencia y ahorro energético y publicado por Leonardo ENERGY, una Comunidad Global de Profesionales de Energía Sostenible, que tiene como objetivo acelerar la transición a una economía de energía más sostenible a través de la educación y la promoción.

Los autores del estudio consideran que sería más deseable un enfoque más abierto y transparente para el modelado de los escenarios posibles, especialmente en aquellos casos en que los estudios han sido financiados por instituciones públicas; con metodologías y conjunto de datos públicamente disponibles, que permitirán mejores estimaciones y correcciones de errores, liberando así todo el potencial de esos estudios.

El informe intenta construir una visión sobre las posibles vías para alcanzar la máxima participación de las renovables (100%RES) en el sector eléctrico de Europa, con respecto a las necesidades de infraestructura y sobre la base de las hojas de ruta de la energía ya disponibles y de otras fuentes de información.

Para su elaboración, se analizaron dos informes: el de la Comisión Europea “Energy Roadmap 2050” y La “evolución de la [r] en Europa”, informe de Greenpeace del año 2012; para construir dos posibles vías para alcanzar un escenario 100%RES en el sector eléctrico en el 2050. Estas dos vías comparten un terreno común sobre los principales supuestos macroeconómicos y sociales, lo que permite hacer comparaciones, pero difieren en muchos otros aspectos, principalmente técnico, añadiendo robustez en el análisis y las conclusiones.

Proponer una transformación extrema del sector eléctrico que, si bien es posible; va a ser muy difícil de lograr, sobre todo teniendo en cuenta los últimos objetivos 2030 fijados por la UE en noviembre. Dada la situación actual, probablemente el objetivo 100%RES, tendrá que retrasarse más allá de 2050.

Si bien es claramente perturbador, el escenario de la UE trata de hacer que los cambios sean menos agresivos a la infraestructura y a las industrias, tales como la generación convencional, el transporte, la generación de calor, y otros existentes. Esto conduce a una solución de baja optimización desde el punto de vista técnico, pero probablemente a una solución más probable desde un punto de vista político y económico. Esto significa mayores niveles de expansión de infraestructura y costos más altos, pero probablemente también mayor capacidad de recuperación del sector de la energía desde todos los puntos de vista.

El escenario de Greenpeace (E [r]) pretende repensar toda la infraestructura y las industrias desde el principio, dando lugar a una solución en la que la optimización probablemente sea empujada más lejos de lo posible. Esto lleva a disminuir las inversiones en infraestructura, aunque hace que el sistema sea probablemente más frágil y propenso a efectos secundarios inesperados.

Por lo tanto, mostrando estos dos escenarios, se muestran de los límites de lo que puede hacerse para alcanzar un objetivo 100%RES desde un punto de vista más pragmático y desde un punto de vista estrictamente técnico.

En cuanto a la disponibilidad de datos en los escenarios analizados, hay que decir que todos ellos mostraron una importante falta de detalle. Por ejemplo, no proporcionaron suficientes detalles sobre las expansiones de la distribución y las redes de transporte previstos, a pesar de que constituye una parte importante de las inversiones necesarias. Algunos supuestos clave se dejan sin definir, como la penetración esperada de respuesta a la demanda, por ejemplo, que puede tener un efecto enorme en la integración de 100% RES. Por otra parte, parecen omitir algunas expansiones de infraestructura importantes, como por ejemplo el incremento de 200 a 300 GW de las instalaciones de producción de hidrógeno.

Ver informe completo:

http://www.leonardo-energy.org/white-paper/estimating-infrastructure-requirements-near-100-renewable-electricity-scenario-2050

La UE acordó la posición que defenderá en la COP de París

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Los ministros de Medio Ambiente de los 28 Estados miembros de la Unión Europea, alcanzaron un acuerdo sobre la posición negociadora del bloque en la próxima COP21 de París; lográndolo en menos tiempo de lo esperado y disipando algunas discrepancias que mantenían.

Lo pactado a defender en París está referido a los siguientes puntos principalmente:

  • Reducir las emisiones globales por debajo de un 50% en 2050, para evitar que la temperatura global se eleve por encima de los 2 grados centígrados en el año 2100 respecto a los niveles preindustriales.
  • Alcanzar un pacto climático vinculante, global y con períodos de revisión del cumplimiento cada 5 años; es decir que afecte a todos los países y no solo a los desarrollados.

“Es un mandato europeo ambicioso para un acuerdo global entre los socios”, aseguró la ministra de Medioambiente de Luxemburgo, Carole Dieschbourg, en una rueda de prensa celebrada al término del encuentro. Además agregó, “No resolveremos crisis como la migratoria o las de pobreza sin resolver la crisis climática, así que tenemos la responsabilidad de cumplir y, como Unión Europea, de ser líderes”, afirmó Dieschbourg.

Según medios periodísticos, uno de los puntos más controvertidos era cómo expresar en términos prácticos la necesidad de mantener la temperatura global por debajo de dos grados centígrados en 2011 respecto a los niveles preindustriales. Finalmente, los Estados miembros acordaron defender la postura de que las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial se reduzcan a la mitad en 2050, comparadas con los niveles que había en 1990 y que éstas “estén cercanas a cero o menos en 2100“, según el texto de las conclusiones acordadas.

El comisario europeo de Clima y Energía, Miguel Arias Cañete; hizo un llamamiento a todos los países, para que en el 2020, “sus emisiones colectivamente toquen techo, para luego reducirlas al 50% para 2050, respecto a 1990″, afirmó.

Los países miembros también reiteraron el compromiso europeo de reducir las emisiones entre un 80 y 95% para 2050, y acordaron ofrecer en París un compromiso para reducir sus emisiones en al menos un 40% para 2030. Pese al carácter vinculante que se espera que tenga el pacto, cada país tendrá luego margen para decidir qué medidas aplica para alcanzar la reducción de emisiones necesaria, de modo que luego tendrán que comunicar a sus socios internacionales los pasos dados y los efectos logrados.

Con respecto a las revisiones la UE defenderá que se lleven a cabo cada cinco años, referidas a los  esfuerzos hechos y del camino avanzado, unos ejercicios en los que se pedirá a los países que vuelvan a presentar sus compromisos de reducción de emisiones, que no podrán ser menos ambiciosos que los anteriormente asumidos, según la postura europea.

La ministra española del ramo, Isabel García Tejerina, destacó la importancia de contar con una “revisión permanente de los compromisos y también unos mecanismos de medición que sean iguales para todos, que sean transparentes (…) para que podamos hacer una buena evaluación”.

Este aspecto de las revisiones que plantea la Unión Europea, cobra mayor importancia si se considera que las expectativas son de no alcanzar el objetivo de 2C, sino uno más cercano a los 3C, en función de las contribuciones comprometidas al momento por cada país para la reducción de emisiones.

Arias Cañete aseguró también que en París, la Unión Europea “será un negociador activo, no pasivo” en la cumbre y “hablará con una voz fuerte y única”.

Para lograr el consenso entre los Veintiocho Estados europeos, ha sido necesario adaptar el texto de las conclusiones para evitar herir susceptibilidades de países como Polonia, que tradicionalmente mantiene una postura de reticencia a las políticas climáticas. Pero el consenso alcanzado no ha sido bien visto por las principales organizaciones ecologistas, entre las que fijaron su postura contraria WWF Europa, Greenpeace, Amigos de la Tierra Europa, entre otras; al considerar que la Unión Europea adoptó una postura que consideran “débil” o demasiado vaga de cara a la cumbre climática COP21, al no indicar el modo en que se pretende lograr las reducciones de emisiones comprometidas y cómo va a dar su contribución justa a la financiación del clima.

Al sector ecologista, se sumaron las críticas de la patronal europea BusinessEurope, al plantear que los ministros deberían haber dejado más claro su respaldo a la necesidad de que los esfuerzos hechos por el resto de grandes economías sean “comparables” a los europeos.

“El resultado final debe ser un acuerdo ambicioso, inclusivo y global que asegure que el resto de mundo se ponga a nuestro nivel. Necesitamos establecer una igualdad de condiciones real y a nivel global para nuestra industria”, afirmó el director general de la patronal, Markus J. Beyrer.

Fuente e imagen:

http://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2015/09/18-counclusions-un-climate-change-conference-paris-2015/

El potencial de la energía del océano en Europa

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El sector de la energía marina podría generar importantes niveles de empleo, contribuir a los objetivos de reducción de carbono e impulsar grandes inversiones, según se indica en el nuevo informe “European Ocean Energy Roadmap (EOER) 2010-2050”, de la Asociación Europea de Energía del Océano (EOEA).

Los recursos energéticos del océano están disponibles en los estados miembros de la UE a lo largo del Arco Atlántico, el Mar Mediterráneo y el Mar del Norte, y ya son varios los miembros de la Unión Europea que han puesto en marcha pruebas e incentivos para favorecer el desarrollo de esta tecnología energética.

Según el informe, el océano tiene un potencial para llegar a 3,6 GW de capacidad instalada en 2020 y a cerca de 188 GW en 2050. Esto representa más de 9 TWh/año en 2020 y más de 645 TWh/año para 2050, que suponen un 0,3% y el 15% de la demanda de electricidad de la UE-27 proyectada a los años 2020 y 2050 respectivamente.

En la opinión de la Asociación Europea de Energía del Océano, un esfuerzo conjunto privado/público, es fundamental para el desarrollo de la industria de la energía oceánica europea; ya que entienden que una iniciativa industrial Europea permitiría reunir una masa crítica necesaria de recursos privados y públicos, para alcanzar la plena comercialización.

La Asociación Europea se ha comprometido a apoyar y facilitar el desarrollo de esta iniciativa, y un primer paso sería la creación de la Plataforma Estratégica de Energía Oceánica, que reunirá a actores industriales clave para alcanzar la masa crítica necesaria, para establecer los objetivos industriales y tecnológicos que proporcione una mejora de las habilidades específicas en ingeniería, pruebas, fabricación, transporte, instalación, operación y mantenimiento de instalaciones de energías oceánicas y las instalaciones portuarias, según se recoge en el informe.

En este punto, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Portugal, España, Suecia, Noruega y el Reino Unido participan activamente en la tecnología y desarrollo de proyectos.

Países como Alemania, Polonia y Suiza están involucrados como proveedores de componentes o inversores financieros.  Los números presentados son objetivos alcanzables para la energía marina a nivel europeo.

El Gobierno francés ha anunciado recientemente un objetivo de 800 MW de energía oceánica instalada para 2020. The Marine Energy Group de Escocia ha propuesto un escenario de 2 GW de capacidad instalada en la misma fecha. Objetivos similares se están desarrollando en el Reino Unido, Irlanda y otros estados miembros de la UE, lo que indica que los objetivos propuestos son políticamente aceptables y alcanzables.

Fuente:

http://www.waveplam.eu/files/newsletter7/European%20Ocean%20Energy%20Roadmap.pdf

Tecnología, mercado y aspectos económicos de la energía eólica

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La Comisión Europea presentó la tercera edición de su informe “2014 JRC Wind Status Report”, sobre la tecnología, el mercado y los aspectos económicos de la Energía Eólica en Europa y en el mundo.

Según este informe, la energía eólica es la tecnología de energía renovable con mayor crecimiento y éxito en las últimas dos décadas, con una expansión de 3 GW a 370 GW de capacidad instalada a nivel mundial a finales de 2014.

En el citado año se alcanzaron a nivel mundial los 52,8 GW de nueva capacidad instalada, con 13 GW instalados en la Unión Europea; llevándose la capacidad instalada mundial a 370 GW y a nivel europeo a 129 GW; entre instalaciones de energía eólica en tierra y en mar.

Seis países (Dinamarca, Portugal, Irlanda, España, Rumania y Alemania) generan entre el 10% y el 40% de su electricidad a partir del viento.

Las estimaciones indican que la energía eólica proporcionará al menos el 12% de la electricidad en Europa para el año 2020, que es una contribución muy significativa a los objetivos 20/20/20 de la política europea de la energía y el clima 2020.

A nivel industrial, los fabricantes europeos han suministrado el 43,5% de los 52 GW de aerogeneradores instalados en el mundo en 2014; que si no se consideran las instalaciones chinas, los fabricantes de turbinas europeos proporcionaron el 78% de las instalaciones restantes en todo el mundo.

El costo nivelado de la electricidad eólica terrestre en los Estados miembros seleccionados varió entre 45 y 97 euros por MWh en 2012 y las cifras más recientes señalan un costo de la energía eólica en el mar de entre 90 y 150 euros por MWh.

El informe ha sido revisado por expertos europeos en el campo de la energía eólica, y se basó en un trabajo de investigación del European Commission Joint Research Centre (JRC) con apoyo de la European Wind Industrial Initiative, y la consulta a los principales actores y académicos de la industria de la energía eólica.

Una sección especial en el informe de este año muestra el marco regulatorio de los Estados miembros de la UE, en particular con respecto a los regímenes de ayuda, pero también se centra en cuestiones de la red y las barreras potenciales para la tecnología.

Fuente:

https://setis.ec.europa.eu/system/files/2014JRCwindstatusreport_EN_N.pdf

Reciclaje de Palas de las Turbinas Eólicas Obsoletas

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Según los datos publicados por International Renewable Energy Agency (IRENA), la capacidad mundial de las energías renovables ha aumentado un 120% desde el año 2000, con un importante crecimiento para la energía eólica, que pasó de los 17.333 MW en el año 2000 a 369.602 MW instalados en el año 2014.

Actualmente la energía eólica se ha convertido en la corriente principal de tecnología de generación eléctrica, representando el 20,2% del total de la potencia instalada en energías renovables a fines del año 2014 y siendo ya competitiva con otras tecnologías de generación de energía convencional en muchas partes del mundo;

Su crecimiento se ha basado en una gama de mecanismos de apoyo que incluyen incentivos fiscales y arancelarios por parte de los gobiernos; como forma de reducir la dependencia de los combustibles fósiles, mejorar la seguridad energética, fomentar nuevas industrias y proteger el medio ambiente.

Desde el punto de vista ambiental y en función de las perspectivas de crecimiento a futuro de la tecnología, se hace necesario ocuparse de un problema emergente asociado al crecimiento de la cantidad de parques eólicos instalados y por instalarse, como es la gestión de los residuos generados por los aerogeneradores una vez cumplida su vida útil.

Ante esta realidad, Iberdrola se ha aliado con los centros tecnológicos vascos Gaiker-IK4 y Tecnalia, para crear un nuevo sistema sostenible que permita el aprovechamiento de las palas de los aerogeneradores.

LIFE+BRIO es el proyecto que agrupa a estos tres socios y es financiado por el Programa LIFE+ de la Unión Europea, cuyo principal objetivo es demostrar desde una perspectiva de ciclo de vida, una metodología innovadora y sostenible de gestión y recuperación de los materiales con los que están fabricadas las palas de los aerogeneradores para reutilizarlos como materias primas secundarias.

El esquema de fin de vida que se pretende demostrar en el proyecto LIFE+BRIO para gestionar los residuos de palas de aerogenerador se llevará a cabo entre los años 2014 y 2017, y estará enfocado hacia la recuperación de los recursos materiales contenidos en estos residuos (fibras inorgánicas y otros materiales) en todas las etapas del proceso de fin de vida: desmontaje de las palas en el parque eólico y reciclaje de los materiales recuperados para su devolución al ciclo económico como materias primas secundarias.

Concretamente, se demostrará su aprovechamiento como refuerzo en prefabricados de hormigón, mientras que el material restante de la pala, con propiedades aislantes, será utilizado en núcleos de paneles para la construcción.

Según estimaciones, en el año 2020 habrá ya en todo el mundo cerca de 50.000 toneladas de palas eólicas fuera de uso, estimándose que hacia el año 2034 se alcanzarían las 200.000 toneladas, cuatro veces más.

El planteamiento propuesto aborda la problemática de la gestión de estos residuos de forma integral, es decir, desde el desmontaje de las palas en el propio campo eólico y su logística inversa, hasta el tratamiento del residuo y el aprovechamiento de los materiales reciclados en nuevas aplicaciones.

Con una estimación media de vida útil de 20 años y tres palas por aerogenerador, en unos años más de 200.000 palas construidas fundamentalmente en fibra de vidrio tendrán que reciclarse y cualquier aprovechamiento que se pueda hacer de los materiales abarataría el coste de los equipos eólicos además de reducir el impacto ambiental. Adicionalmente permitiría hacer frente a los requerimientos legislativos de países como Alemania que han impuesto la prohibición de realizar vertidos sólidos urbanos sin tratar.

Los resultados esperados del proyecto se orientan a desarrollar una Guía de Buenas Prácticas y metodología para el desmontaje y logística inversa de palas de aerogenerador; una Metodología de Reciclaje que permita alcanzar un índice de recuperación de materiales superior al 75% en peso de las palas (metales, fibras inorgánicas, polímeros), una reducción de los Gases de Efecto Invernadero (en términos de CO2 equivalente) de al menos 6.000 kg de CO2 por pala reciclada y una Guía de recomendaciones legislativas dirigida a Comisión Europea en materia de desmantelamiento, gestión y reciclaje de turbinas eólicas obsoletas.

Fuente:

http://www.lifebrio.eu/proyecto-life-brio/

Impulso a la minieólica a través del autoconsumo

Países europeos están avanzando decididamente hacia el desarrollo de sus mercados internos para las pequeñas turbinas eólicas, siendo el mercado de las pymes para el autoconsumo la clave de la expansión.

Un ejemplo de este avance lo ofrece Dinamarca, que está preparando la introducción de un sistema de primas FIT para unidades de generación pequeñas; previendo una prima regulada de 0,33 euros/kWh para unidades de hasta 10 kW y 0,20 euros/kWh para un máximo de 25 kW. Recordemos que este país cuenta con la cuota de energía eólica más alta del mundo en grandes turbinas eólicas.

 El sistema de tarifas o primas reguladas FIT (por sus siglas en inglés: Feed-in Tariffs), es el que prevalece actualmente en la Unión Europea con distintas variantes

 En el mismo sentido está avanzando Polonia, que también aplicaría un sistema de primas FIT para los pequeños aerogeneradores, previendo 0,17 euros/kWh hasta 3 kW y 0,15 euros/kWh hasta 10 kW.

Los objetivos buscados con la implantación de las primas para los pequeños generadores eólicos, es el autoconsumo de electricidad por parte de ciudadanos y pequeñas empresas, y el desarrollo del sector industrial de los pequeños aerogeneradores para abastecimiento del mercado local y la exportación; generando importantes fuentes de trabajo.

Al respecto el Secretario General de la Asociación Mundial de la Energía Eólica (WWEA, por sus siglas en inglés); Stefan Gsänger, ha expresado que “al margen de los grandes mercados minieólicos de China y EEUU, la industria minieólica ha tenido que librar una dura batalla para establecerse como un jugador importante en los mercados de la energía debido principalmente a la falta de apoyo político. Técnicamente y económicamente, la minieólica tiene mucho que ofrecer. Dinamarca y Polonia traen ahora una nueva esperanza para el sector minieólico en Europa. La WWEA da la bienvenida a este desarrollo, ya que ayudará a las empresas europeas a desplegar sus capacidades y competencias a nivel nacional. Aparte de los mercados del mundo industrializado, el mayor potencial para la minieólica se encuentra en la electrificación de las zonas rurales, en particular en los países en desarrollo”.

 El mercado de los pequeños aerogeneradores, según el último informe del sector presentado por la WWEA en marzo de 2014, alcanzaba los 806.000 mini aerogeneradores instalados en el mundo, concentrados el 70% en China, y con cinco países que cubren el 50% de la producción mundial: Canadá, China, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.

Pero la creciente demanda de energía limpia y accesible en todo el mundo, señala el informe; sin duda conducirá a una creciente demanda de minieólica. En particular en los países en desarrollo, en los que los pequeños aerogeneradores pueden contribuir de manera sencilla y rápida al acceso de electricidad a millones de personas en las zonas rurales; para lo cual se necesita del impulso de políticas y normas adecuadas para desarrollar todo el potencial de esta tecnología.

En los últimos años, la industria de pequeños aerogeneradores ha mostrado un crecimiento anual de capacidad instalada, de entre el 19 y el 35%; y se prevé que esta tasa de crecimiento continúe hasta el 2015, alcanzando una tasa de instalación anual de 190 MW.

Dentro de este marco de tiempo, se espera que los países y la comunidad internacional será capaz de establecer normas y políticas más rigurosas y estructuradas para regular las inversiones y el apoyo al mercado de las pequeñas turbinas eólicas.

Con un supuesto conservador, se espera un crecimiento constante del mercado del 20% entre 2015 y 2020; para alcanzar aproximadamente una tasa de instalación anual de 480 MW y cerca de 3GW instalados en el 2020.

 Fuentes:

http://www.wwindea.org/new-fits-for-small-wind-in-denmark-and-poland-create-interesting-market-prospects/

http://small-wind.org/wp-content/uploads/2014/03/2014_SWWR_summary_web.pdf

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