COP 21: La credibilidad de las INDCs presentados por los países del G-20

Un informe publicado por la ONU a fines del mes de octubre de 2015, afirmaba que los planes nacionales de reducciones voluntarias de gases contaminantes presentados por unos 150 países son una importante contribución para los esfuerzos por limitar el calentamiento global, pero advierte que no son suficientes para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de dos grados centígrados.

El informe señalaba que las propuestas evaluadas tienen la capacidad de ralentizar de forma drástica el ritmo de emisiones a la atmósfera y contribuirán a rebajar las emisiones per cápita en los próximos 15 años. De materializarse esos esfuerzos, las emisiones contaminantes se reducirían un 8% hacia 2025 comparado con el nivel de 1990 y en un 9% hacia 2030, pero la disminución del aumento de la temperatura global que lograrían sería de 2,7 grados.

Recordemos que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), indicó oportunamente que un calentamiento global de 2°C traerá consecuencias graves para los países particularmente vulnerables. Por ello, los líderes de esos países hicieron un llamado al inicio de la pasada Cumbre del Clima COP 21 de París, solicitando que se logre un acuerdo ambicioso que establezca un límite más seguro de 1.5°C, pues para ellos -en particular las pequeñas islas- este aumento de temperatura significa la sobrevivencia de sus naciones.

Finalmente el Acuerdo que se alcanzó durante el desarrollo de la COP 21, solicita a todos los países revisar sus contribuciones nacionales determinadas (INDCs) cada cinco años a partir de 2020; y además, se los anima a aumentar sus ambiciones de reducción. También se señala que las emisiones deben alcanzar su punto máximo tan pronto como sea posible y centrándose cada país en lograr la neutralidad de carbono en la segunda mitad del siglo.

Pero mientras que todos estos objetivos de emisiones señalados son importantes, poco nos dicen acerca de la capacidad de cada país para implementar políticas y cubrir el costo de la consecución de dichos objetivos; en definitiva, las expectativas están puestas en que los países hagan lo que dicen que harán.

Justamente el tema de la credibilidad en los compromisos asumidos por los países, con respecto a sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI); es el objeto de análisis en un documento publicado por ESRC Centre for Climate Change Economics y Policy Grantham Research Institute on Clima te Change and the Environment de Londres (Reino Unido); que evalúa el nivel de credibilidad de las Contribuciones Nacionales Determinadas (INDCs) presentadas por los países del G-20.

En sus fundamentos, el estudio destaca que la credibilidad de los INDCs es importante por dos aspectos: el primero, es que ayuda a construir confianza entre las partes negociadoras, que a su vez ayudará a aumentar la ambición de las promesas futuras. El segundo aspecto, es que los países con compromisos percibidos como creíbles, tienen más probabilidades de atraer inversiones privadas internacionales; que serán esenciales para alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones.

En el estudio se analizan factores clave de credibilidad, como son:

  • una base legislativa y la política coherente y global.
  • un proceso de toma de decisiones transparente, incluyente y eficaz; con suficientes restricciones como para limitar cambios de política.
  • organismos públicos dedicados, apoyados por mecanismos de consulta.
  • organismos privados de apoyo.
  • una historia de participación internacional activa en temas ambientales.
  • una opinión pública consciente de la realidad climática.
  • un historial de cumplimiento de compromisos anteriores con respecto al cambio climático y sin antecedentes de la abolición de políticas.

Cada uno de estos factores clave fueron calificados según una escala indicativa del grado de credibilidad general para alcanzar sus compromisos climáticos (INDCs), como: “pleno apoyo”, “gran medida de apoyo”, “apoyo moderado”, “poco apoyo”, o “sin apoyo”.

En cuanto a la evaluación de los países del G20 en torno a los factores clave de credibilidad; se hizo evidente que los 20 países como grupo, obtienen una puntuación moderadamente buena a través de todos los factores. Sin embrago hay variaciones notables entre las economías industrializadas y las economías en desarrollo / emergentes. Estos últimos países tienden en promedio; a calificar más bajo en los procesos de toma de decisiones, los organismos públicos y entidades privadas de apoyo a la acción por el clima, y ​​tienen menor conciencia pública sobre el cambio climático.

También hay diferencias significativas en el nivel y el equilibrio entre los factores determinantes de la credibilidad de los distintos países, identificándose tres grandes grupos de países dentro del G-20:

Los países con la mayoría de los factores clave a nivel de “gran medida de apoyo”, que incluye a la UE y sus miembros individuales del G-20 (Francia, Alemania, Italia y Reino Unido), así como Corea.

Los países con la mayor parte de los factores clave al menos con “apoyo moderado”, pero mostrando debilidad significativa en uno de los factores clave; en los que se incluye Australia, Brasil, Japón, México, Rusia, Turquía, Sudáfrica y los EE.UU.

Y un número de países que tienen margen para aumentar significativamente la calificación en la mayoría de los determinantes. Estos son Argentina, Canadá China, la India, Indonesia y Arabia Saudita.

En las conclusiones del estudio, se señala que los resultados generales son moderadamente alentadores, ya que una gran proporción de los compromisos están respaldados por factores clave que son calificados como al menos de “apoyo moderado”; un nivel intermedio entre el pleno apoyo y la ausencia de apoyo al cumplimiento de los compromisos asumidos con respecto al clima por el conjunto de países del G-20.

También se destaca que hay un amplio margen para la mejora, en particular; en términos de fortalecer el apoyo de los jugadores y las organizaciones nacionales (impulsada por los factores clave de “organismos públicos” y “organismos privados”), así como la mejora de las normas y la opinión sobre el cambio climático (afectados por los factores clave determinantes de “participación internacional” y “opinión pública”).

Después de las negociaciones de COP21, los países tienen una oportunidad para la mejora, en particular en los factores clave determinantes de la credibilidad que se encuentran bajo la influencia directa del gobierno, en particular la política interna y la legislación, proceso de toma de decisiones y la capacidad de los organismos públicos relacionados con el cambio climático.

Leer estudio completo en:

http://www.lse.ac.uk/GranthamInstitute/wp-content/uploads/2015/12/Averchenkova-and-Bassi_policy-paper-December-20152.pdf

COP 21: los últimos cambios en el borrador del acuerdo climático

logo-COPUn nuevo borrador del posible acuerdo global sobre cambio climático de la COP21 fue presentado este jueves en París, el cual aún debe ser validado.

Los mayores cambios están referidos a los siguientes aspectos:

Financiamiento: El mayor logro del documento en el tema de financiamiento es que establece claramente la responsabilidad de los países desarrollados para proveer apoyo financiero a los países en desarrollo. Además, especifica que el aporte financiero de las naciones en desarrollo sólo será voluntario. En esta nueva versión se han descartado las opciones en discusión en el anterior borrador, quedando sólo una.

El nuevo texto especifica también que debe existir predictibilidad sobre el financiamiento, y que se debe contar con información cuantificable de los aportes de los países. Este último punto fue un fuerte pedido por parte de los países en desarrollo.

Pérdidas y daños: El nuevo borrador presenta dos opciones: La primera, de solo tres líneas, reconoce la importancia del tema, pero no establece acciones específicas. La segunda opción, por su parte, describe de manera precisa los temas en los que se debe orientar la acción en cuanto a pérdidas y daños, como por ejemplo: los sistemas de alerta temprana, los seguros climáticos, las evaluaciones de riesgos y las pérdidas no económicas.

El segundo punto de esta opción incluye además una mención expresa a que las partes generarán mecanismos de apoyo de manera cooperativa, pero de manera tal de no involucrar responsabilidades legales o compensaciones. Esta falta de claridad constituye una debilidad latente en este texto.

Temperatura global 1.5°C o 2°C: Actualmente, el acuerdo propone el objetivo de mantener el incremento de la temperatura global “muy por debajo de los 2°C”  -comparados con los niveles pre industriales-, y establece desarrollar esfuerzos para limitar el incremento de la temperatura hasta 1.5°C.  Esta redacción cuenta con una sola propuesta, a diferencia de la versión anterior en la que se contaba con tres distintas.

Metas a largo plazo: En este tema, que especifica concretamente como llegar a la meta del 1.5°C o 2°C , las opciones se redujeron a sólo una. Este nuevo texto se basa en que la neutralidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) se alcanzará en la segunda mitad del siglo. Los países tratarían de alcanzar el pico de GEI “lo más pronto posible”, para luego “emprender reducciones rápidas”, reconociendo que ese pico tomará más tiempo de alcanzar a los países en desarrollo. De otro lado, la opción de descarbonización fue removida del texto.

Transparencia: Mientras otros puntos del acuerdo se han vuelto más concretos, el tema de transparencia no ha traído mayores consensos. Según indica el grupo Climate Trackers, “Todavía hay opciones robustas sobre la mesa en cuanto a transparencia que toman en cuenta las diferentes capacidades de los países, pero el texto actual presenta demasiadas opciones y queda un largo camino para lograr un mecanismo realmente transparente”.

Derechos humanos: El tema de derechos humanos ha quedado únicamente en el preámbulo como concepto marco y ha sido removida del cuerpo operativo del acuerdo.

Puede leer el texto aquí (en inglés).

El efecto agregado de las INDCs según nuevo informe de la ONU

indc-postcard-sp-4La ONU publicó un nuevo informe que sintetiza los planes climáticos nacionales de 146 países antes de la COP21 de París, que llevarían a un incremento de la temperatura de 2.7°C; por lo cual aún es necesario elevar el nivel de ambición para preservar los ecosistemas y evitar que nuestras sociedades enfrenten graves riesgos climáticos, se sostiene desde el organismo.

El documento denominado “Informe de síntesis sobre el efecto agregado de las contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional”, analiza el impacto colectivo de más de 140 planes nacionales de acción climática e indica que en conjunto, esos planes pueden ralentizar de forma drástica el ritmo de las emisiones globales a la atmósfera.

Además se destaca como otro hallazgo clave, que el impacto agregado de las contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (INDC, por sus siglas en inglés) hará que caigan las emisiones per cápita en los próximos 15 años.

“Estas contribuciones INDC, o planes nacionales de acción climática, representan un anticipo claro y determinado por parte de la comunidad mundial de naciones en una nueva era de ambición climática. Gobiernos de todos los rincones de la Tierra han señalado a través de sus INDC que están determinados a jugar su papel en función de sus circunstancias nacionales y sus capacidades”, dijo Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (CMNUCC).

“Implementados completamente, en conjunto estos planes suponen el comienzo de una merma significativa en el crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Son una base, unos pilares, sobre los que se puede construir una ambición incluso mayor. Estoy convencida de que estas contribuciones INDC no son la última palabra de los países sobre lo que están listos a hacer y a lograr a lo largo del tiempo. El viaje hacia un futuro climáticamente seguro está en marcha y el acuerdo que se firmará en París puede confirmar y catalizar esa transición”, añadió.

La totalidad de los planes presentados cubren el 86% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, lo que supone cuatro veces más del porcentaje englobado en el primer periodo de compromisos del Protocolo de Kyoto, el primer tratado del mundo para la reducción de emisiones y que exigía recortes de emisiones a los países industrializados.

Uno de los resultados clave del informe es que las INDC conllevarán una reducción de las emisiones medias mundiales per cápita de hasta un 8% menor en 2025 que en 1990 y hasta un 9% menor en 2030.

“Las contribuciones INDC tienen la capacidad de limitar el aumento previsto de la temperatura a unos 2,7 grados centígrados, lo que no es en ningún caso suficiente, pero sí es mucho menor que los estimados cuatro, cinco o más grados de calentamiento que muchos han proyectados sin incluir las INDC”, dijo la Sra. Figueres.

El informe de la Secretaría no evalúa directamente qué implicaciones tendrán estas contribuciones INDC en la temperatura para finales de siglo porque para ello se requieren datos sobre las emisiones posteriores a 2030.

“Estos planes establecen un rumbo que claramente reconoce que una acción climática exitosa no solo logra reducir las emisiones sino que implica otros beneficios económicos y sociales para los gobiernos, los ciudadanos y las empresas”, añadió.

“Con el apoyo financiero a los países en desarrollo, con un destino claro a largo plazo —la neutralidad climática en la segunda mitad de este siglo—, y con una aceleración de la ambición, de una manera estructurada, transparente y a tiempo; las contribuciones INDC son una parte y fuente de inspiración de lo que será el Paquete de París”, dijo la Sra. Figueres.

La mayoría de las contribuciones INDC son de ámbito nacional y algunas incluyen acciones inmediatas, subrayando la comprensión por parte de los gobiernos de que es urgente aumentar el nivel de ambición, tanto antes como después de 2020, cuando entre en vigor el nuevo acuerdo de cambio climático.

El informe muestra que las INDC representan una ralentización substancial del crecimiento de las emisiones de una manera rentable, lo que hace todavía posible y asequible que en 2030 estemos en el necesario camino de limitar el aumento de la temperatura mundial por debajo de los 2 grados centígrados.

Además del impacto en las emisiones per cápita, el informe muestra que con las INDC se espera que el ritmo de crecimiento de las emisiones se ralentice en aproximadamente un tercio en el periodo 2010-2030, con respecto al ritmo de crecimiento de las emisiones en el periodo 1990-2010. Este escenario supone una reducción de emisiones de unas 4 gigatoneladas (Gt) en 2030 en comparación con los escenarios previos a las INDC.

A pesar de que este informe no evalúa las implicaciones para el aumento de la temperatura, el análisis de la Agencia Internacional de la Energía sugiere que las contribuciones INDC pueden poner al mundo en una trayectoria hacia un aumento de la temperatura de 2,7 grados centígrados en este siglo.

Todas las contribuciones INDC de los países industrializados son incondicionales y muchas de las INDC de los países en vías de desarrollo también lo son. Las contribuciones condicionales representan aproximadamente el 25% del alcance total de las reducciones de emisiones.

Todas las contribuciones INDC cubren el dióxido de carbono (CO2) y muchas también cubren metano, óxido nitroso y otros potentes gases de efecto invernadero.

La Secretaría de la CMNUCC publicará en noviembre otro informe destinado a los responsables de políticas titulado “Acción Climática Ahora”, que evidenciará el enorme potencial para la reducción de emisiones y los múltiples beneficios económicos de la aplicación de prácticas climáticas idóneas en los mayores sectores, desde la energía al transporte, pasando por la construcción y el sector forestal.

Más de la mitad de las INDC incluyen una visión a largo plazo sobre la transición hacia un crecimiento económico bajo en emisiones de carbono y un desarrollo con alta resiliencia. Muchos predicen que en 2050 estarán cerca de alcanzar la neutralidad climática, es decir, el punto en que las emisiones de origen humano son absorbidas por los sistemas naturales, almacenadas o utilizadas.

La implementación de las contribuciones INDC también será un apoyo para que se puedan alcanzar los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). De hecho, la realización de estas contribuciones INDC será un factor clave para el éxito de los ODS, que no sobrevivirían a un futuro de impactos climáticos extremos.

100 de las contribuciones INDC incluyen medidas para reducir la vulnerabilidad y fomentar la resiliencia, lo que viene a reflejar la necesidad de incluir el ya existente cambio climático en los planeamientos nacionales.

Los países con un componente de adaptación en sus INDC canalizan sus esfuerzos a través de una serie de instrumentos que incluyen leyes de cambio climático y regulaciones, planes nacionales o sectoriales y estrategias. Los ámbitos de mayor preocupación son los recursos hídricos, la agricultura, la salud, los ecosistemas y el sector forestal.

El nuevo acuerdo sobre cambio climático que se alcanzará en París puede fijar las INDC en términos de reconocimiento, rendición de cuentas y apoyo adecuado, lo que impulsará la ambición extra necesaria.

A medida que pase el tiempo, será necesaria una mayor acción. Por ello, es importante tener en cuenta que este conjunto de contribuciones INDC no implican un bloqueo del nivel de las emisiones mundiales para 2030. Muchas naciones sobrepasarán los objetivos establecidos con respecto a lo que hoy se ve como realizable.

A lo largo del tiempo, las contribuciones nacionales pueden ser revisadas al alza, especialmente a medida que se movilice la financiación climática y otras formas de cooperación multilateral que serán catalizadas por el nuevo acuerdo de París y que permitirán a los gobiernos llegar más lejos y más rápido, incluso antes de 2030.

Fuente:

http://unfccc.int/resource/docs/2015/cop21/eng/07.pdf

Publican primer borrador del acuerdo que se espera lograr en la COP21

2011_logoEl órgano encargado de la negociación del acuerdo de París, el Grupo de Trabajo Especial sobre la Plataforma de Durban para una Acción Reforzada (ADP, por sus siglas en inglés), publicó un nuevo borrador del acuerdo que se espera lograr en la COP21 de París.

Este borrador del acuerdo es una base concisa para las negociaciones que tendrán lugar en la próxima sesión negociadora, del 19 al 23 de octubre de 2015 en Bonn, Alemania. Esta será la última reunión formal del año antes de la COP21.

Los copresidentes del ADP, Ahmed Djoghlaf, de Argelia; y Daniel Reifsnyder, de Estados Unidos; prepararon el borrador en respuesta al pedido hecho por los países para tener una mejor base sobre la que negociar.

En los considerandos del borrador se señala la decisión de adoptar un protocolo, otro instrumento legal o un resultado acordado con fuerza legal, aplicable a todas las Partes; se reconoce la relación intrínseca entre el cambio climático, la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible; se hace hincapié en la necesidad de una acción universal y sostenida por todos para responder a la amenaza urgente del cambio climático sobre la base de los mejores conocimientos científicos disponibles, considerando las vulnerabilidades particulares y las necesidades específicas de las Partes, especialmente la de los países menos adelantados.

Borrador del documento:

http://unfccc.int/resource/docs/2015/adp2/eng/8infnot.pdf

Fuente:

http://unfccc.int/meetings/bonn_oct_2015/session/9195.php

Nuevo sitio web de la acción climática Lima – París

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Naciones Unidas y los gobiernos de Francia y Perú han lanzado un nuevo sitio web, Agenda de Acción Lima-París; que es una iniciativa conjunta que muestra el alcance de la movilización de los distintos actores para acelerar las acciones climáticas y poder alcanzar un nuevo acuerdo en la próxima COP de París.

Su objetivo es reforzar la acción climática tanto ahora como después de la conferencia de diciembre en París, con acciones mundiales robustas hacia sociedades bajas en carbono y climáticamente resilientes; fomentando la acción y compromisos de los actores no estatales, mejorando el apoyo a las iniciativas existentes tales como las lanzadas durante la Cumbre del Clima del Secretario General de la ONU en septiembre del 2014; movilizando a nuevos socios y proporcionando una plataforma para la visibilidad de sus acciones, compromisos y resultados en el camino a la COP 21.

El sitio web Agenda de Acción Lima-París, publica las distintas acciones e iniciativas llevadas a cabo por los numerosos grupos que están trabajando en pos de alcanzar un acuerdo, partiendo del reconocimiento de que la acción climática cooperativa es esencial para que la comunidad internacional mantenga el aumento de la temperatura media mundial por debajo de los 2 grados centígrados, la línea de defensa acordada internacionalmente contra los peores impactos del cambio climático.

Las iniciativas de acción climática cubren las siguientes áreas: agricultura, bosques, transportes, energías renovables, acceso a la energía y eficiencia energética, resiliencia, ciudades y regiones, financiamiento privado, empresas, innovación, edificios y contaminantes de vida corta.

El sitio web complementa la Zona para la Acción Climática de Actores no-Estatales, Portal NAZCA, que la presidencia del Gobierno de Perú junto con la ONU lanzó el año pasado en la conferencia de Naciones Unidas en Lima (COP 20). El portal registra compromisos de actuación frente al cambio climático de tipo individual o cooperativo por parte de empresas, ciudades, regiones subnacionales e inversores.

Fuente:

http://newsroom.unfccc.int/lpaa

Negociaciones sobre el clima: ¿se avanza en la misma dirección?

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Christiana Figueres, secretaria de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), señaló que “Todos avanzan en la misma dirección”. Lo hizo en la clausura de la décima parte de la segunda sesión del Grupo de Trabajo sobre la Plataforma de Durban para una Acción Reforzada (ADP 2-10), que se desarrolló en Bonn, Alemania.

La Secretaria Figueres insistió en señalar la interacción productiva que hay entre los tres niveles de negociación: las sesiones de negociación del ADP como la que ha culminado, las reuniones ministeriales informales que se llevan a lo largo del año, y las reuniones presidenciales.

Además, Ahmed Djoghlaf, de Argelia; y Daniel Reifsnyder, de Estados Unidos, Co-Presidentes de ADP, indicaron que en octubre entregarán un borrador de acuerdos avanzado, que contendrá posiciones de los 195 países de la UNFCCC y mediante el cual se tomarán disposiciones mundiales para limitar el incremento de temperatura del planeta a 2 grados centígrados.

En respuesta a las críticas que recibieron los organizadores por parte de la sociedad civil y de los negociadores debido a la lentitud para acordar posiciones, los Co-Presidentes indicaron que hubo avances importantes en la semana y que es necesario avanzar “paso a paso pero de manera segura, para no tener el riesgo de ir demasiado rápido y luego tener un retroceso”.

Resaltaron que aunque se avanzó mucho sobre el texto mismo, hubo discusiones constructivas sobre temas que hasta ahora no se conversaban realmente, como daños y pérdidas, diferenciación entre países u objetivos a largo plazo.

Sostuvieron también que lo más importante que se ha conseguido en la reunión del ADP 2.10 es la confianza que existe entre todos los países. “Que las partes acepten que los Co-Presidentes elaboren el nuevo texto para octubre y que confíen en que sus posiciones serán bien reflejadas, es un gran logro, porque sin confianza, no hay acuerdo”, resaltó Djoghlaf. Se refería al hecho de que se anunció oficialmente durante la reunión plenaria de cierre, que serán ellos los encargados de elaborar en las próximas semanas una nueva propuesta de texto borrador, que servirá de base para las negociaciones de la última sesión del ADP que será en octubre; y en la que se espera aprobar oficialmente un texto base para el acuerdo que se negociará en París.

Esta nueva propuesta de texto se construirá en base al documento adoptado en Ginebra en febrero de este año, que incorporará los elementos que surgieron de las discusiones de esta semana. El objetivo es lograr una base unificada, y no reproducir los errores de Copenhague, donde el texto base era muy largo, no manejable y termino siendo un fracaso. A diferencia de la sesión ADP2.10, en la reunión de octubre, los negociadores se unirán en un solo grupo para discutir párrafo por párrafo la integralidad del nuevo texto propuesto por los Co-Presidentes.

En definitiva, y según expresiones de participantes; no hubo avances concretos sobre el texto, se discutieron muchos temas clave, y que “ahora tenemos todas las piezas del rompecabezas para poder armarlo”, dijo Laurence Tubiana, enviada especial del gobierno de Francia sobre cambio climático. Pero las grandes decisiones políticas se tomarán en París.

Fuente:

http://conexioncop.com/clausura-de-la-reunion-adp-2-10-tenemos-todas-las-piezas-del-rompecabezas/

Los países que presentaron su Contribución (INDC) para la COP 21 París

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Cincuenta y tres (53) son los países que al 10 de agosto presentaron oficialmente su Contribución Nacional Determinada (INDC, por sus siglas en inglés), ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

En conjunto estos países representan el 60% de las emisiones totales, encontrándose entre ellos la Unión Europea, Estados Unidos y China; quienes en conjunto representan el 49,92% de las emisiones globales.

En los próximos tres meses se espera la presentación de los 143 países faltantes de anunciar oficialmente sus INDC. De la región latinoamericana, sólo México ha oficializado sus compromisos para reducir las emisiones.

Los países de la Unión Europea se han comprometido a reducir 40% de sus emisiones de gases de efecto invernadero al 2030, frente a los niveles alcanzados en 1990; además, acordaron no realizar reducciones con respecto a sus contribuciones oficializadas

Estados Unidos se comprometió a reducir sus emisiones en mínimo un 26% al 2030 en base al 2005. Este compromiso supone un punto de inflexión en la política de Estados Unidos, que siempre se había mostrado reticente a firmar un compromiso explícito sobre reducción de emisiones de GEI. El último anuncio del presidente de Estados Unidos, Barack Obama; que aboga por una reforma para reducir las emisiones nacionales de las plantas energéticas un 32% en el 2030 con respecto a los niveles de 2005 es, como él lo ha señalado: “el paso más grande e importante que ha tomado Estados Unidos para combatir el cambio climático”.

Otro de los grandes emisores, la República Popular China se ha comprometido a reducir sus emisiones de CO₂ por unidad de PBI entre el 60% y 65% frente a los niveles registrados en el 2005, y que sus emisiones totales alcanzarán su pico máximo en el 2030; así como a incrementar en un 20% los recursos en energías renovables al 2030.

La funcionaria gubernamental china Xie Zhenhua sostuvo que la cooperación en materia de cambio climático entre China y Estados Unidos es muy exitosa y podría ser un ejemplo para la colaboración Sur – Norte en el campo del cambio climático.

Otros países desarrollados, además de la UE y EE.UU, que presentado sus Contribuciones son: Suiza, Canadá y Nueva Zelanda, Rusia, Japón

De los países en desarrollo, es el continente africano que lidera con cinco países en desarrollo que ya han presentado sus contribuciones: Marruecos, Gabón, Kenia, Etiopía y Benín.

Fuente:

http://www4.unfccc.int/submissions/indc/Submission%20Pages/submissions.aspx

Mapa interactivo para seguimiento y evaluación de los INDCs

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El Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), es una organización mundial de investigación que abarca más de 50 países, que centra su trabajo en seis temas críticos y transversales al medio ambiente y al desarrollo: el clima, la energía, los alimentos, los bosques, el agua y las ciudades y el transporte.

En este momento de preparación y discusión para la próxima Cumbre del Clima a realizarse en París, el WRI publica una nueva información sobre el estado actual de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Se trata de una completa base de datos denominada CAIT Climate Data Explorer, que permite a los usuarios explorar, comparar y evaluar la transparencia de la información proporcionada por los países a través de sus Contribuciones Nacionales Determinadas (INDCs); según se comprometieron a comunicar con suficiente antelación a la Reunión de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en París.

El mapa CAIT Contribuciones para París, es una de las fuentes de datos sobre el clima y emisiones de mayor confianza disponible, es de código abierto y compuesta de un conjunto de herramientas que permiten a los usuarios utilizar los datos para entender las consideraciones de equidad en las negociaciones climáticas, ver la transparencia y la información disponible sobre los compromisos de acción climática de cada país, interactuar con los datos de las emisiones históricas, y sumergirse en las metodologías detrás de las proyecciones de las futuras emisiones; permitiendo a los gobiernos nacionales, organizaciones internacionales e investigadores independientes para realizar los análisis pertinentes y promover una acción eficaz sobre el cambio climático.

Entre los datos más destacados se puede citar, que en conjunto el mundo emite 42.386 megatoneladas de gases de efecto invernadero, siendo los principales emisores China, los EE.UU., la Unión Europea 28, la India, Rusia, Japón, Brasil, Indonesia, México e Irán; que en conjunto emiten dos veces más que los otros 175 países incluidos en la base de datos y representan el 72 por ciento de las emisiones del globo.

Solo los dos primeros, China y los EE.UU., representan más de un tercio de las emisiones mundiales. Seis de los 10 mayores emisores son países en desarrollo. China, India, Indonesia, Brasil, México e Irán representan el 38 por ciento de las emisiones mundiales. Mientras que más de 100 países emiten menos de 3 por ciento de los gases de efecto invernadero del globo.

El sector energético constituye alrededor del 76 por ciento de las emisiones mundiales. De los países con datos disponibles de la energía, las tres cuartas partes de ellos atribuyen la mayoría de sus emisiones a la energía. En este sector de la energía, el aumento previsto de la energía eólica y solar en los próximos 25 años, probablemente reduzca el impacto del sector. Agricultura y la industria son los otros sectores más importantes que se suman a las emisiones globales.

El pequeño país del sur de Asia, Brunei tiene el más alto nivel de emisiones per cápita en el mundo, con casi 49 toneladas por persona. Aunque a escala mundial, el país sólo contribuyó un 0,04 por ciento de las emisiones. De los 10 mayores emisores, los Estados Unidos sigue encabezando la lista, con cerca de 20 toneladas per cápita en 2012.

Fuente:

http://cait.wri.org/

La temperatura media en Argentina aumentó 0,5 grados

IMG-20140112-00486Fotografía: Lago del Desierto, Provincia de Santa Cruz, Argentina

La Secretaría de Ambiente de Argentina presentó el Inventario de Gases de Efecto Invernadero, en el marco del informe que llevará a la cumbre climática de París.  Los primeros resultados informados en la Tercera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático (TCNCC) indican que en la mayor parte de la Argentina continental no patagónica, el aumento de temperatura fue de hasta medio grado entre 1960 y 2010 (confianza media), con un menor aumento en el centro del país, registrándose incluso disminuciones en algunas zonas.

Este aumento de temperatura fue inferior al promedio global en las regiones continentales, explicándose sus causales en las condiciones predominantemente oceánicas del Hemisferio Sur, según señalan los expertos del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) en su estudio para la TCNCC; agregando que también podría deberse a que los cambios de la temperatura en el sur de Sudamérica no solo obedecen al calentamiento global sino además a procesos internos del sistema climático como son los cambios en la circulación atmosférica que pueden exacerbar o morigerar regionalmente el impacto del calentamiento global.

El aumento de la temperatura media en los últimos 50 años ha sido más alto en la Patagonia Argentina, llegando en algunas zonas a superar 1°C; lo que ha provocado una generalizada retirada de los glaciares existentes en esa región.

Las precipitaciones aumentaron en casi todo el país en el período 1960-2010 con variaciones interanuales; registrándose los mayores aumentos en el este del país con más de 200 mm en algunas zonas y menores precipitaciones sobre los Andes patagónicos, donde las precipitaciones tuvieron un cambio negativo en el período 1960-2010.

Las proyecciones del clima para el siglo 21, indican que la temperatura media aumentaría en todo el país, tanto para el futuro cercano como para el lejano y en ambos casos los aumentos de temperatura son mayores hacia fin de siglo. En el futuro cercano, se proyectan aumentos con valores entre 0,5 y 1°C en casi todo el país. Esto implicaría una aceleración del calentamiento observado entre 1960-2010, que en casi todo el país fue menos de 0,5°C.

El aumento de la temperatura proyectado es mayor en el norte que en el sur, con un máximo en el noroeste con más de 3,5°C que se prolonga hacia el sur en los escenarios de mayor calentamiento llegando hasta el centro de la Patagonia.

La región de máximo calentamiento sería la del noroeste que no solo está muy alejada del mar, sino que está encerrada entre las sierras pampeanas desde Salta hasta San Luis por el este, por los Andes al oeste y por la Puna al norte, lo que aumenta su aislamiento de las masas de aire provenientes del mar.

Las proyecciones de la temperatura media para el siglo 21 indican un aumento en todo el país en los escenarios utilizados, siendo mayor hacia fin de siglo; y de acuerdo a lo esperado, en el escenario de mayores emisiones.

En el futuro cercano, el aumento de la temperatura media no depende mucho de los escenarios y sería de 0,5 a 1°C en casi todo el país, lo que implicaría una aceleración del calentamiento observado en los últimos 50 años (confianza media). El aumento de la temperatura proyectado es mayor en el norte que en el sur, con un máximo en el noroeste que, con valores decrecientes, se prolonga por el oeste hasta el centro de la Patagonia.

Los cambios proyectados en la precipitación media en todo el país no serían relevantes, y excepto para el escenario de mayor emisión en el futuro lejano, los cambios proyectados estarían entre menos 10% y más 10% . Habría un descenso moderado en el oeste de la Patagonia norte y central y en la zona cordillerana de Mendoza. Debido a la todavía limitada calidad de los modelos climáticos para representar los procesos relacionados con la precipitación, existe una gran dispersión entre las diferentes proyecciones, especialmente en el futuro lejano. En el caso de Cuyo, si esta tendencia de largo plazo continuara como indican las proyecciones se reduciría la disponibilidad de agua de riego necesaria para mantener los niveles actuales de la actividad vitivinícola y frutihortícola en los oasis de riego. Ante este riesgo potencial, sería importante implementar investigaciones y desarrollos integrales sobre el funcionamiento de tales oasis, que teniendo en cuenta su complejidad física y socioeconómica, contribuyan a determinar futuras medidas de adaptación.

Finalmente, las proyecciones indican en promedio un aumento de los índices extremos relacionados con las altas temperaturas y las precipitaciones extremas en la mayoría de las regiones del país (confianza media). Aunque por lo antes mencionado, la cuantificación de este cambio proyectado exhibe considerable niveles de incertidumbre.

Fuente:

http://www.ambiente.gov.ar/archivos/web/ProyTerceraCNCC/file/03-Resumen%20Ejecutivo.pdf

Reporte Global 2015 de las energías renovables

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Infografía: http://www.ren21.net/status-of-renewables/global-status-report/

El Reporte Global sobre la Situación de las Renovables de la REN21 (REN21’s Renewables 2015 Global Status Report), refleja desde hace diez años la situación global de la energía renovable, su industria y su panorama político.

REN21 es una asociación internacional sin ánimo de lucro y está basado en el Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP), que reúne a gobiernos, organizaciones no gubernamentales, instituciones académicas y de investigación, organizaciones internacionales y la industria del sector de las energías renovables.

En su última edición 2015, se señala que a nivel mundial hay una concientización cada vez mayor sobre la importancia de la energía renovable y la eficiencia energética, las cuales son críticas no sólo para atender el cambio climático, sino para crear nuevas oportunidades económicas y proporcionar acceso a la energía a miles de millones de personas que aún no cuentan con servicios modernos para el suministro de energía.

Pese al incremento medio global del 1,5% en el consumo de energía en años recientes y del 3% en el Producto Bruto Interno Global, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en 2014 permanecieron sin cambios respecto a los niveles del 2013, siendo la primera vez en cuatro décadas, que la economía global creció sin un aumento paralelo en las emisiones de CO2.

Como razón para el desacople entre los crecimientos de la economía global y del CO2; se señala al aumento en el uso de recursos renovables por parte de China y en los esfuerzos de los países de la OECD para promover un crecimiento más sustentable – incluyendo un incremento en la eficiencia energética y en el empleo de energías renovables.

La energía renovable ha continuado durante el año 2014 con su desarrollo, aún con el aumento del consumo de energía a nivel mundial y el declive de los precios del petróleo durante la segunda mitad del año; extendiéndose significativamente la capacidad instalada y la energía producida, llegando las inversiones en energías renovables en el sector energético a superar a las inversiones netas para plantas de energía de combustibles fósiles.

La capacidad instalada en tecnologías solar, eólica y otras renovables alcanzó un incremento del 8,5% con respecto al año anterior; adicionando cerca de 135 GW de capacidad eléctrica instalada y alcanzando así, los 1.712 GW totales.

Donde se observa una desaceleración, es en el desarrollo de la calefacción, el enfriamiento y el transporte basado en tecnologías renovables; motivado fundamentalmente en los precios bajos de combustibles fósiles, los subsidios a éstos y la competencia con otras posibles inversiones, como pueden ser las mejoras en la eficiencia energética u otros sistemas de energía renovable.

A pesar de que hay mucho potencial y puntos de entrada para la energía renovable en el sector transporte, su desarrollo se ha visto limitado; mientras que la prioridad de las políticas, los mercados y las industrias se ha centrado en los biocombustibles líquidos.

El apoyo a las políticas para energías renovables ha contribuido al crecimiento del volumen del mercado y a una competencia mundial alta. Las significativas reducciones en los costos, especialmente para la energía solar FV y la eólica, han jugado un papel en la creciente electrificación del transporte y de los aparatos de calefacción. Este hecho también ha resaltado el potencial para una mayor superposición entre los sectores en un futuro cercano. En muchos países las energías renovables son altamente competitivas con los combustibles convencionales, particularmente en el sector eléctrico.

En el caso de los países en desarrollo, la oportunidad para acelerar la transición energética, está en el crecimiento de la generación distribuida de energía, que permita el acceso a la electricidad a una mayor cantidad de personas.

La experiencia del 2014 demostró que la penetración y el uso de fuentes de energía tanto variables como no variables se encuentran en franco crecimiento y, por lo tanto, contribuyen a la diversificación de la mezcla de energía. A pesar de que muchas tecnologías de energía renovable han experimentado una expansión rápida, el crecimiento de la capacidad de generación, así como las mejoras en la eficiencia energética se encuentran debajo del porcentaje necesario para alcanzar las metas de la iniciativa Energía Sostenible para Todos (SE4ALL por sus siglas en inglés), las cuales consisten en duplicar el nivel de uso de energía renovable, duplicar las mejoras mundiales en eficiencia energética, y proporcionar acceso universal a la energía para el año 2030.

Fuente

Principales conclusiones:

http://www.ren21.net/wp-content/uploads/2015/06/GSR2015_Key-Findings_SPANISH.pdf

Informe completo:

http://www.ren21.net/wp-content/uploads/2015/06/REN12-GSR2015_Onlinebook_low1.pdf