¿Puede la energía renovable causar conflictos como la energía de origen fósil?

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André Månsson de la Universidad de Lund en Suecia, ha investigado sobre el rol de la energía renovable en el nuevo escenario que se plantea a nivel global a partir de su desarrollo, su mayor participación en la matriz energética mundial, con políticas de mitigación del cambio climático a favor de mejoras energéticas y eficiencia renovables.

El mundo ha sido testigo en las últimas décadas, de conflictos suscitados por el dominio de los recursos energéticos de origen fósil, pero el investigador se pregunta ¿qué pasa ahora con los sistemas de energía renovables?, ¿podría esto llevar a un conflicto al igual que los sistemas de energía fósil?

Su estudio de carácter exploratorio, utilizó un marco conceptual para analizar si y cómo la expansión de las energías renovables puede dar lugar a cambios estructurales en los sistemas de energía que afectan el riesgo de conflicto. Básicamente el marco conceptual del autor, analiza las características de todo el sistema energético socio-técnico, diferenciando cuatro etapas en la cadena de suministro: recursos primarios, comercio internacional, conversión y distribución, y uso final; y dos grandes tipos de sistemas de energía renovable: bioenergía y biocombustibles, y la electricidad renovable generada por el viento, la hidráulica y la energía solar fotovoltaica.

A modo de resumen con respecto a las cuatro etapas de la cadena de suministro, el autor señala que los Recursos Primarios como la Bioenergía y biocombustibles, tienen más posibilidades de interactuar con conflictos locales (inestabilidad social) que con conflictos interestatales, ya que los recursos tienen características de una baja densidad de potencia y extendidos geográficamente, pero tienen grandes necesidades de tierras y barreras de entrada bajas para la producción.

Con respecto a los Recursos Primarios para la Electricidad Renovable, considera bajos riesgos de conflictos interestatales e intraestatales, ya que los recursos son abundantes y geográficamente extendidos y existen barreras de entrada a la producción que restringen las oportunidades de los beligerantes. Una excepción es la energía hidroeléctrica que puede aumentar la tensión entre los actores locales y los estados.

La etapa referida al Comercio Internacional y considerando la Bioenergía y los Biocombustibles, entiende que es Bajo el riesgo de conflicto, ya que se supone un número elevado de exportadores en un futuro sin carbono. La Electricidad Renovable tiene más posibilidades de incentivar la colaboración interestatal que conflictos, ya que los beneficios mutuos se pueden lograr de un aumento del comercio (regional) y la interdependencia.

En la Conversión y Distribución, el autor estima con respecto a la Bioenergía y Biocombustibles, que el riesgo es similar a los sistemas actuales de los combustibles fósiles líquidos, ya que el sistema tiene una estructura similar. Electricidad renovable: los sistemas de pequeña escala tienen un muy bajo riesgo de ser atacados (es decir, utilizados como medio de conflictos). En el Caso de los sistemas de gran escala que utilizan sistemas de control; están expuestos a ataques virtuales de estados hostiles y el riesgo de ataques físicos es similar a la de los sistemas de fósiles.

El Uso final de la Bioenergía y los Biocombustibles, plantea para André Månsson una interacción incierta y depende de que se apliquen tecnologías de uso final de la energía (que afectan la flexibilidad de la demanda). Políticas de sostenibilidad auxiliares (por ejemplo, mayor cambio de la intensidad energética, combustible y modal) pueden reducir el riesgo. Electricidad renovable: Igual que la bioenergía y los biocombustibles.

Para André Månsson, así como el siglo 20 fue testigo tanto del surgimiento de la era de los combustibles fósiles y los conflictos interestatales motivados por la competencia por el acceso y el control de estos recursos; el siglo 21 resulta ser el “siglo de las energías renovables” y este estudio sugiere que podemos anticipar un conjunto de diferentes conflictos energéticos.

El riesgo de conflicto interestatal violento será menor, pero la utilización a gran escala de los recursos energéticos renovables; podría aumentar el riesgo de inestabilidad local en las sociedades que tienen insuficiente capacidad institucional, y donde los medios de vida de los distintos actores se vean afectados negativamente.

El incentivo geopolítico y económico para los estados a participar en conflictos interestatales para el acceso y el control de las energías renovables es baja, ya que los recursos renovables tienen un valor estratégico relativamente bajo debido a sus propiedades físicas (es decir, la distribución geográfica, la baja densidad de potencia, los flujos de energía en lugar de stocks que son difíciles de acumular y control sobre el espacio y el tiempo).

Los sistemas que son diversificados y / o flexible (por ejemplo, puede cambiar entre los diferentes recursos y portadores de energía) tienen menos probabilidades de causar conflictos.

El incentivo para atacar a un sistema de energía renovable depende más de cómo estos sistemas están diseñados y cómo se desarrolla el lado de la demanda que sobre si el recurso es renovable o no.

Sistemas de energía renovables pueden ser diseñados para tener un bajo riesgo de ser atacados. Por ejemplo, los sistemas renovables descentralizados con un alto nivel de resiliencia tienen un muy bajo riesgo de ser atacados, ya que los efectos de un ataque serían bajos.

La energía renovable puede causar conflictos locales que involucran a actores no estatales, como los conflictos ecológicos. La prevención de este tipo de conflictos requiere el desarrollo de las capacidades institucionales locales. La participación de los actores no estatales en los conflictos a escala subnacional, ilustra que puede ser beneficioso para abordar los conflictos de energías renovables desde una perspectiva más amplia y profunda sobre la seguridad, que los conflictos relacionados con los recursos fósiles.

Referencia:

A resource curse for renewables? Conflict and cooperation in the renewable energy sector. André Månsson, Environmental and Energy Systems Studies, Lund University, Sweden

Autor:

http://miljo.lth.se/personal/andre-maansson/?L=2

Publicación:

http://lup.lub.lu.se/luur/download?func=downloadFile&recordOId=7456540&fileOId=7456564

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Sin mitigación del cambio climático habrá recesión económica

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Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford y la Universidad de California, Berkeley; demuestra que sin mitigación del cambio climático, se verán afectados todos los países, incluidos los más desarrollados; provocando una recesión económica hacia el año 2100.

El estudio presentado ofrece la imagen más clara hasta la fecha de cómo el cambio climático va a dar forma a la economía mundial. Esta ha sido una pieza faltante fundamental para la comunidad internacional sobre el clima, previo a las conversaciones de París en diciembre próximo. Entender cuanto será el costo que tendrá el cambio climático futuro en términos de pérdidas económicas globales, ayudará a los responsables políticos decidir cuánto invertir en la reducción de emisiones en el día de hoy.

El trabajo de investigación publicado en la revista Nature, trata de responder a dos preguntas principales: ¿cómo se ha visto afectada la producción económica en todo el mundo por cambios en la temperatura y las precipitaciones? y, ¿qué implican estas respuestas históricas acerca de los posibles impactos futuros del cambio climático?

 Para responder la primera pregunta, se analizaron los cambios de temperatura y los cambios en la producción económica (medida por el producto interno bruto per cápita) para los 166 países entre los años comprendidos entre 1960-2010. Para la segunda pregunta, se combinaron estas estimaciones históricas con las proyecciones del futuro cambio climático, a partir de modelos climáticos globales, y las proyecciones de cómo las economías de los países podrían desarrollarse en ausencia del cambio climático.

Los hallazgos de la investigación, demuestran que los cambios de temperatura han conformado sustancialmente el crecimiento económico en los países ricos y pobres en el último medio siglo, y que el calentamiento futuro es probable que reduzca la producción económica mundial, con relación a un mundo sin cambio climático.

Para entender cómo la producción económica en todo el mundo ha respondido históricamente a los cambios en la temperatura, los investigadores reunieron datos sobre la producción económica y sobre las variables climáticas (temperatura y precipitación) para todos los países del mundo de los que se disponía de datos. A continuación, analizaron estos datos utilizando técnicas estadísticas que ayudan a aislar los efectos de la temperatura y la precipitación de otros factores a nivel de país o globales, que también podrían afectar la producción económica.

Los hallazgos demuestran que los países con temperaturas medias frías, como los países del norte de Europa, tienden a un crecimiento superior a la media en la producción económica, cuando las temperaturas son más cálidas que el promedio. Los países con una temperatura media relativamente calientes, como los países en los trópicos; tienden a un crecimiento más lento que el crecimiento económico promedio cuando la temperatura es cálida.

Analizando todos los países del mundo, se encontró que el efecto del calentamiento de la temperatura depende de cual era la temperatura media inicial. Cuanto más caliente que su temperatura media inicial, cuanto más negativo son los impactos del calentamiento adicional. “Los datos nos dicen que hay temperaturas particulares donde los seres humanos son muy buenos para producir cosas”, dijo el profesor Marshall Burke, de la Universidad de Satanford. “En los países que son normalmente bastante fríos, en su mayoría países ricos del norte; las temperaturas más altas se asocian con el crecimiento económico más rápido, pero sólo hasta cierto punto. Después de ese punto, el crecimiento disminuye rápidamente”.

Como las temperaturas medias se mueven más allá de esa marca, los países ricos van a empezar a ver una caída en su producción económica. Los países más pobres, sobre todo en los trópicos, sufrirán pérdidas aún más pronunciadas, porque ya están más allá del umbral de temperatura. Esto tiene el potencial de ampliar la brecha de la desigualdad global, dijo Burke.

 “Muchos otros investigadores han proyectado los impactos económicos bajo el futuro cambio climático”, dijo el profesor Solomon Hsiang, de la Universidad de California, Berkeley; “pero creemos que nuestros resultados mejoran nuestra capacidad para anticipar cómo las sociedades en las próximas décadas podrían responder a las temperaturas más cálidas.”

 En un escenario de cambio climático no mitigado, el estudio muestra que en el 2100 los ingresos per cápita del 77 por ciento de los países del mundo, caerían en relación con los niveles actuales; además los ingresos globales podrían disminuir un 23 por ciento para el 2100, con relación a un mundo sin cambio climático.

Una suposición común entre los investigadores ha sido que la riqueza y la tecnología protegen a los países ricos de los impactos económicos del cambio climático, ya que utilizan estos recursos para adaptarse a temperaturas más altas. “Bajo esta hipótesis, los impactos del calentamiento futuro deben disminuir con el tiempo a medida que más países se hacen más ricos”, dijo Burke. “Pero encontramos evidencia limitada de que este sea el caso.”

El equipo de Burke encontró que, históricamente, los países ricos no parecen responder de forma diferente a los países pobres a los cambios de temperatura. “Los datos definitivamente no proporcionan una fuerte evidencia de que los países ricos son inmunes a los efectos de las altas temperaturas”, dijo Hsiang. “En muchos países ricos simplemente sucede que tiene temperaturas medias más frías para empezar, lo que significa que el calentamiento global futuro será menos dañino que en los países más pobres, más calientes.”

El equipo de investigadores dice que la mitigación, y la forma de pagar por ello; deben estar a la vanguardia de los debates en París. “Nuestra investigación es importante para la COP21, ya que sugiere que estos daños económicos podrían ser mucho mayores que lo que indican las estimaciones actuales”, dijo Burke. “Lo que esto significa para la política es que debemos estar dispuestos a gastar mucho más en la mitigación. Los beneficios de las medidas de mitigación son mucho mayores de lo que pensábamos, porque los costos de la inacción también son mucho mayores de lo que pensábamos”.

Fuentes:

https://earth.stanford.edu/news/high-cost-climate-change

http://web.stanford.edu/~mburke/climate/BurkeHsiangMiguel2015.pdf

Nuevo Pacto de los Alcaldes europeos para el clima y la energía

comConsiderando que el 80 % del consumo energético y las emisiones de CO2 está asociado con la actividad urbana, los gobiernos locales desempeñan un papel decisivo en la lucha contra el cambio climático.

Así lo entendió en su momento la Comisión Europea que presentó en el año 2009, la iniciativa del Pacto de los Alcaldes, con el fundamento de respaldar y apoyar los esfuerzos de las autoridades locales en la aplicación de políticas de energía sostenible.

Se trata del principal movimiento europeo con participación de autoridades locales y regionales que han asumido el compromiso voluntario de mejorar la eficiencia energética y utilizar fuentes de energía renovable en sus territorios, como medios de superar el objetivo de la Unión Europea de reducir en un 20% las emisiones de CO2 antes del 2020.

Ahora y a dos meses de celebrarse la COP 21 de París, cientos de alcaldes de toda Europa se reunieron en el Parlamento Europeo el pasado 15 de octubre para el lanzamiento del nuevo Pacto de los Alcaldes para el Clima y la Energía; por el cual los gobiernos locales se comprometen a apoyar la acción de aplicar los nuevos objetivos de la UE para 2030, a alcanzar un enfoque conjunto para abordar la mitigación y adaptación al cambio climático, y extender la iniciativa a un ámbito más global.

Los compromisos asumidos en el nuevo Pacto de los Alcaldes se orientan a alcanzar un nuevo objetivo más allá del año 2020, que tuvo una adhesión del 97% de las autoridades firmantes; y se aprobaron objetivos de mínima para el año 2030 referidos a reducir en un 40% las emisiones de CO2, aumentar la eficiencia energética y energías renovables en un 27%; mediante acciones que integren baja un mismo paraguas, la mitigación y la adaptación al cambio climático.

El comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete destacó: “El enfoque de ir de abajo hacia arriba ha funcionado muy bien en Europa”. Añadiendo que el Pacto de los Alcaldes ya era “la iniciativa urbana más grande del mundo en materia de clima y energía” y “un éxito europeo a ser exportado en el camino a París”.

En el mismo sentido se expresó el alcalde de Heidelberg Eckart Würzner, quien señaló que “con más de 200 millones de ciudadanos representados a través de compromisos de los concejos locales, el Pacto de los Alcaldes no podía ser ignorado más allá de la COP21”.

Para la alcaldesa de la ciudad de Nantes, Johanna Rolland; el nuevo Pacto también representa una oportunidad de desarrollo, al expresar: “La respuesta a la urgencia climática también puede convertirse en una oportunidad para el desarrollo local, la creación de empleo y la emergencia de un nuevo modelo de sociedad“.

Los compromisos asumidos por los alcaldes en este nuevo Pacto, deberán ser ratificados de conformidad a los respectivos procedimientos locales y movilizar a la sociedad civil en los respectivos ámbitos territoriales para que participe en el desarrollo del Plan de Acción, esbozando las políticas y medidas necesarias para la aplicación y el cumplimiento de los objetivos del Plan. Será motivo de baja del Pacto el incumplimiento de los siguientes compromisos: la presentación del Plan de Acción para la Energía Sostenible; del objetivo global de reducción de CO2 establecido en el Plan de Acción, debido a una inexistente o insuficiente aplicación del mismo; y la no presentación de un informe de seguimiento en dos periodos sucesivos.

Fuente:

http://www.pactodelosalcaldes.eu/IMG/pdf/covenantofmayors_text_es.pdf

Los países mejor preparados para enfrentar el cambio climático

globe-792705_1280Según Informes del Grupo de Trabajo II del IPCC, tanto la adaptación como la mitigación pueden ayudar a reducir los riesgos del cambio climático para la naturaleza y la sociedad.

La mitigación tendrá beneficios mundiales, pero -debido a los tiempos de retraso en los sistemas climáticos y biofísicos- estos serán perceptibles apenas a mediados del siglo XXI aproximadamente, caso distinto a los beneficios de la adaptación, que tiene un alcance de local a regional, y pueden ser inmediatos, sobre todo si estos abordan también las vulnerabilidades a las condiciones climáticas actuales.

Planteadas así las alternativas para reducir los riesgos del cambio climático, las políticas en materia de clima no deben ceñirse a una selección entre adaptarse al cambio climático y mitigarlo, se señala desde el Grupo de Trabajo II del IPCC.; agregando que para enfrentar las vulnerabilidades claves al cambio climático, es necesario lograr la adaptación porque incluso los esfuerzos de mitigación más estrictos no podrán evitar el avance del cambio climático en las próximas décadas. La mitigación es necesaria porque el depender sólo de la adaptación podría conducir finalmente a una magnitud tal del cambio climático para la cual una adaptación eficaz sería únicamente posible a un coste social, ambiental y económico muy elevado

Ahora considerando que el cambio climático es un hecho, nos podríamos preguntar si todos los países están preparados para enfrentarlo. Y una respuesta la podríamos encontrar en un informe que realiza KPMG cada dos años en colaboración con Oxford Economics y publicado por Change Readiness Index (CRI – Índice de Preparación para el Cambio); el cual señala cuales son los países mejor preparados para enfrentar el cambio climático.

El informe mide a 172 países por su capacidad para prepararse y responder a la aceleración del cambio provocado por “todo”, como se indica en el estudio. Esto incluye desde los desastres naturales y las crisis económico-políticas, hasta las tendencias a largo plazo como la demografía y nuevas tecnologías.

La metodología aplicada para elaborar el CRI; se estructura en torno a la capacidad empresarial, capacidad de los gobiernos y la capacidad de las personas y de la sociedad civil. En conjunto entregan la capacidad subyacente de un país para gestionar el cambio.

Para su elaboración se reunió información relevada de una encuesta a 1.270 expertos de todo el mundo, que se combinan con un conjunto de datos de fuentes secundarias compuestas por más de 120 variables, agrupadas en 73 indicadores, entre las que se incluyen al Foro Económico Mundial, el Banco Mundial, Legatum Institute, el Fondo Monetario Internacional y las Naciones Unidas.

De acuerdo a este informe, los diez países que están más altos en el ranking de adaptación son: Singapur, Suiza, Hong Kong-China, Noruega, Emiratos Árabes, Nueva Zelanda, Qatar, Dinamarca, Suecia y Finlandia.

Singapur obtuvo nuevamente el primer lugar, mientras que países del norte y occidente de Europa dominaron las primeras 20 posiciones. A nivel de Latinoamericano, Chile ocupa el primer lugar en la región y el puesto diecinueve a nivel global; seguido por Costa Rica, que ocupa la trigésima octava posición en la consideración global.

Un dato importante e inesperado según el informe, es que no necesariamente los países más ricos o grandes son los que están mejor preparados para el cambio, ya que hay naciones más pequeñas y con menos recursos superan en muchos casos a las grandes economías.

Para el presidente mundial para los Servicios de Asistencia de Desarrollo Internacional (IDA) de KPMG International, Timothy Stiles, “El CRI muestra que no hay verdades absolutas cuando se trata de la disposición al cambio”. Y agrega: “La riqueza de un país es sin duda un factor que contribuye, pero muchos países compensan esa menor riqueza con una gobernanza robusta, una sólida base social y un entorno empresarial positivo.”

Otra característica de los resultados obtenidos del CRI en este año; es que los países con más altas calificaciones de las economías más inclusivas, tienden a obtener mejores resultados en el índice; mientras que por el contrario, la desigualdad del ingreso tiende a asociarse con una baja preparación para el cambio.

De hecho, los nueve países que tienen un ranking más alto para el crecimiento inclusivo están todos en el top 15 del Índice. “Esto envía un mensaje claro de que las políticas que promueven el crecimiento inclusivo pueden ayudar a los países a ser más equipados para manejar el cambio inevitable”, apunta Stiles.

Como se concluye en el trabajo; el CRI permite a las partes interesadas evaluar en profundidad, las fortalezas y debilidades de los países comparados; y realizar sus propias comparaciones entre grupos de países con niveles similares de ingreso, geografía, recursos y otras características; a través del análisis de los tres pilares como son capacidad empresarial, capacidad de gobierno y de la gente, y capacidad de la sociedad civil; y explicarse porque algunos países se desempeñan mejor que otros.

Fuente:

http://www.kpmg.com/Global/en/IssuesAndInsights/ArticlesPublications/Documents/2015-change-readiness-index-v1.pdf

Diez propuestas para reducir las emisiones de GEI en Argentina

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La Secretaría de Ambiente de la Nación, tiene en estudio un documento elaborado por dos consultoras con propuestas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Se trata de diez medidas que van desde una transformación en la tecnología de los calefones hasta la captura de gases en las centrales eléctricas.

El informe detalla los costos y resultados a futuro de las acciones propuestas; que permitirían reducir en casi 674 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) en 15 años; con un promedio anual de reducción de unos 45 millones de toneladas.

Para tener una referencia de la magnitud de esta reducción a alcanzar con las medidas propuestas, consideremos que según el último inventario de gases de efecto invernadero, Argentina emitió 183 millones de toneladas desde el sector energético en el año 2012, incluyendo el consumo de combustible de vehículos, centrales eléctricas e industrias; por lo que el conjunto iniciativas evitaría un cuarto de la contaminación generada actualmente por este sector.

Las medidas propuestas están referidas concretamente a:

  • Energías limpias en la red, a través de la incorporación paulatina de la energía solar y eólica para la generación de electricidad, hasta alcanzar un 15% del total de capacidad instalada en Argentina.
  • Impulsar la generación distribuida, favoreciendo la instalación de paneles solares y aerogeneradores en viviendas e instituciones. En este punto, el informe señala la necesidad de apoyo gubernamental para subsidiar la compra e instalación de los equipos; que permitirían la reducción de 4,7 millones de CO2 en 15 años.
  • Cambio tecnológico en los calefones, mediante la aplicación de un sistema de encendido electrónico que permitiría ahorrar 42 millones de toneladas de CO2 en 15 años; considerando que mantener encendida la llama del piloto de los calefones; produce un consumo diario de 0,5 metros cúbicos de gas.
  • Ampliar el uso de calefones solares, lo cual permitiría ahorrar hasta el 82 por ciento de la energía usada para el calentamiento de agua sanitaria. Con una penetración progresiva, la reducción calculada para el período 2015-2030 sería de 10,8 millones toneladas de CO2. También en este caso, el documento destaca la necesidad de que la medida sea impulsada con apoyo estatal, como sería la transferencia de los actuales subsidios a los combustibles fósiles.
  • Ahorradores de agua, a través del uso de perlizadores o aireadores en las canillas. Con esta medida de bajo costo para los usuarios y una incorporación gradual hasta 2030, se lograría un ahorro de 27,6 millones toneladas de CO2 en 15 años. No es una medida costosa para los ciudadanos.
  • Transporte de cargas por ferrocarril, mediante la sustitución gradual de hasta el 20 por ciento de las cargas actualmente transportadas por camiones, lo cual permitiría evitar la emisión de 131 millones de toneladas de CO2 en 15 años. La implementación de esta medida supone una inversión del orden de los 1.200 millones de dólares en mejoras en los trenes de carga; un costo elevado, pero que tendría un beneficio marginal por el ahorro de combustible y la generación de empleo.
  • Plan canje de autos, para modernizar el parque automotor actual por vehículos que son un 20% más eficientes en el uso de combustible. Reemplazando un 25 por ciento de los 4 millones de autos con más de 15 años de antigüedad se dejarían de emitir 6,2 millones de toneladas de CO2 en 15 años, se señala en el documento.
  • Utilización de motores eléctricos eficientes en la industria, mediante el reemplazo gradual de los actuales motores, que consumen el 60% de la energía en la industria; por equipos modernos un 5% más eficiente; con lo que se podría evitar la emisión de 10,8 millones de toneladas de CO2 entre 2015-2030. Como en otros casos, esta opción puede requerir de un impulso del Estado, ya sea por medio de subsidio, incentivos o un cambio en la normativa.
  • Aprovechar la biomasa como combustible en la industria, mediante la utilización de desechos y otros productos con poder calorífico suficiente para alimentar calderas y hornos en la industria y en la generación de energía eléctrica. Las emisiones podrían reducirse en más de 70 millones de toneladas de CO2 en el período 2015-2030.
  • Captura de carbono en centrales eléctricas para su almacenamiento en reservorios geológicos de petróleo o gas, Esta medida representa por sí solo casi la mitad de la reducción propuesta en el informe: 370 millones de toneladas de CO2 en 15 años. Por sus características, esta propuesta es analizada por separado en el documento; y considera capturar el 60% de las emisiones generadas por las centrales eléctricas que funcionan con combustibles fósiles.

La disponibilidad de materiales críticos puede afectar el futuro de la tecnología solar PV

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La tecnología solar fotovoltaica (PV) progresa a pasos agigantados con costos que se han reducido rápidamente en los últimos 40 años, con opciones tecnológicas y políticas innovadoras que proyectan un futuro de uso intensivo para el sistema solar fotovoltaico.

Frente a estas perspectivas, científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT), están prestando mucha atención a la disponibilidad de producción de los materiales necesarios para el desarrollo de la tecnología, que necesita de silicio, telurio y el indio; elementos clave en varias de las tecnologías fotovoltaicas más económicas en el mercado actual; pero algunos de estos materiales no se encuentran en cantidades tan abundantes.

Además se debe considerar que muchos de los metales clave para la energía solar fotovoltaica, se producen como subproductos, o sea sólo se puede acceder como subproductos de los procesos mineros de otros metales, como el cobre; por lo que dependen de procesos intensivos en costos, lo que podría hacer inviable económicamente su explotación, por las bajas cantidades disponibles.

Los investigadores del MIT, Göksin Kavlak, James McNerney, Robert Jaffe y Jessika Trancik; desarrollan un nuevo método para hacer frente a este desafío de la necesidad de producción de metales para el despliegue rápido de la energía solar fotovoltaica.

La futura disponibilidad de materiales críticos es una preocupación ampliamente reconocido dentro de la comunidad de la energía. Muchos estudios se han acercado al problema desde la perspectiva de restricciones tales como las reservas totales de los materiales, en vez de hacerlo desde las posibilidades de ampliar rápidamente la producción de metales.

En una reciente entrevista, Jessika Trancik explicó el enfoque diferente que hace su equipo, “ofrecemos una nueva perspectiva mediante la comparación de los requisitos de metal PV proyectados, con tasas de crecimiento históricas de la producción observada en todo sector de producción de metales.” Agregando Trancik, profesor adjunto de Atlantic Richfield Career Development en Estudios de la Energía del MIT y director del equipo, “abordamos el marco de tiempo sobre el cual la ampliación se debe lograr, además de la cantidad total de material necesario.”

Este enfoque permite una evaluación de la rapidez con que se necesitará producir los metales para para satisfacer los niveles del rápido despliegue de los sistemas PV, requeridos por escenarios energéticos bajos en carbono.

Para el cálculo de las tasas de crecimiento de producción de metales requeridos por esos escenarios, los investigadores estimaron primero la producción necesaria en 2030 para cada metal de interés, y se ha calculado la tasa de crecimiento necesaria para alcanzar ese nivel.

Se tuvieron en cuenta la demanda proyectada para cada metal tanto por el sector fotovoltaico y otros sectores industriales. Además, observaron el efecto de posibles mejoras en la tecnología fotovoltaica que reducirían la cantidad de cada metal requerido en la producción.

Luego, los investigadores compararon estas tasas de crecimiento proyectadas con las tasas históricas de crecimiento de producción de los metales, con el fin de “comprender el alcance del crecimiento de la producción ocurrida en el pasado y si las tasas de crecimiento proyectadas tienen algún precedente histórico”, dijo Trancik.

Los resultados de este análisis diferían según el tipo de tecnología fotovoltaica analizada. Para PV a base de silicio, que incluyen paneles de primera generación utilizando células solares de silicio cristalino, los resultados presentan una visión optimista del futuro.

Al respecto, el profesor Jaffe expresó, “la tasa de crecimiento de la producción del silicio necesario para cumplir los objetivos de implementación no excede las tasas históricas”.

El panorama es más complejo para las tecnologías fotovoltaicas nuevas, especialmente las tecnologías fotovoltaicas de película delgada. Mientras que un puñado de paneles solares de película delgada utilizan silicio en sus capas absorbentes, muchos hacen uso de otros materiales, como el teluro de cadmio (CdTe) y diseleniuro cobre indio galio (CIGS). El documento incluye estimaciones sobre la cantidad de CIGS y CdTe que se podrían proporcionar en 2030 sin superar las tasas de crecimiento históricas observadas.

Si la tecnología fotovoltaica de película delgada representa el 25% de la generación de electricidad en el año 2030, la producción anual de metales fotovoltaicos de película delgada tendría que crecer a un ritmo de 15 a 30% por año. Estas tasas superan las observaciones históricas para una amplia gama de metales. En contraste, para el mismo nivel de despliegue del sistema PV a base de cristal de silicio, la tasa de crecimiento de producción de silicio requerida está dentro del rango histórico.

Fuente:

http://ieeexplore.ieee.org/xpl/articleDetails.jsp?arnumber=6925187&tag=1%22%20%5Ct%20%22_blank&abstractAccess=no&userType=

http://mitei.mit.edu/news/mit-study-finds-unprecedented-growth-metals-requirements-some-photovoltaics-technologies

La energía solar PV está tecnológicamente madura

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Un estudio interdisciplinar del MIT, liderado por el MIT Energy Initiative (MITEI); ha presentado un informe titulado “El futuro de la energía solar”; cuya principal conclusión es que la energía solar fotovoltaica de silicio cristalino, es tecnológicamente madura y se dispone de capacidad a gran escala para la fabricación de módulos.

Por estas razones, los sistemas de c-Si son probablemente los que dominen el mercado de la energía solar en las próximas décadas y tal vez más allá. Por otra parte, si la industria puede reducir sustancialmente su dependencia de la plata para los contactos eléctricos y disponer de los insumos materiales en cantidades suficientes, la generación PV de c-Si será suficiente para abastecer al mundo con muchos “teravatios” para el 2050.

Este estudio examina el estado actual de la energía solar (fotovoltaica y concentrada), los avances tecnológicos que se han realizado y los que se podrían seguir realizando para aplicar la energía, el desarrollo del mercado y las políticas necesarias para la industria en los Estados Unidos en particular, pero con conclusiones de alcance global.

El objetivo del estudio ha sido evaluar la posición competitiva actual y potencial de la energía solar e identificar los cambios en las políticas de gobierno que podrían permitir efectivamente un robusto crecimiento a largo plazo de la industria.

Se centra en particular en aspectos preeminentes para la generación de energía solar, como son la reducción de costos que garantice la disponibilidad de la tecnología, su expansión a gran escala y la integración de la generación de energía solar en los sistemas eléctricos existentes.

El progreso en estos frentes contribuirá a los esfuerzos de reducción de gases de efecto invernadero, no sólo en Estados Unidos sino también en otras naciones con sistemas eléctricos desarrollados. También ayudará a llevar energía a los más de mil millones de personas en todo el mundo que ahora viven sin acceso a la electricidad.

El informe señala que aunque se esperan mejoras tecnológicas en un futuro próximo, los paneles solares de hoy son lo suficientemente buenos como para hacer el trabajo de sustituir los combustibles fósiles. “La generación de electricidad solar es una de las pocas tecnologías de energía baja en carbono con el potencial de crecer a gran escala.”

Ante el desafío que representa para el mundo el calentamiento global y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la energía solar tiene un enorme potencial para satisfacer las necesidades energéticas de la humanidad en el largo plazo.

El gran desarrollo de la energía solar en todo el mundo, la ha convertido recientemente en una fuente cada vez mayor de la electricidad, ayudado su avance por las políticas federales, estatales y locales en los Estados Unidos, así como por el apoyo de gobiernos en Europa, China y otros lugares; lo que ha convertido en global a la industria solar.

Sin embargo, sostiene el estudio del MITEI; mientras que los costos han disminuido sustancialmente en los últimos años y la penetración en el mercado ha crecido de manera importante, en las próximas décadas dependerá de la capacidad de la industria solar para superar varios obstáculos importantes con respecto a los costos, la disponibilidad de tecnología y materiales para apoyar la expansión a gran escala, y la integración exitosa en los sistemas eléctricos existentes.

Sin políticas de gobierno que ayuden a superar estos retos, es probable que la energía solar siga suministrando sólo un pequeño porcentaje de las necesidades eléctricas del mundo y que el costo de reducir las emisiones de carbono será mayor de lo que podría ser, se sostiene.

Para los autores, a partir de ahora la sustitución de petróleo será menos dependiente de los avances en la tecnología solar y más dependiente de los avances en las políticas de gobierno, si consideramos que en este momento las políticas gubernamentales que se han desarrollado a lo largo de muchas décadas proporcionan fuertes incentivos económicos a las compañías de combustibles fósiles. La Agencia Internacional de la Energía estima que esas subvenciones ascendieron a U$S 548 billones en 2013, por lo que el MIT sugiere que esas políticas deben cambiar, aplicando ese monto a la expansión de la energía solar.

A pesar que en los últimos años se ha experimentado un rápido crecimiento en la capacidad instalada de generación solar, grandes mejoras en la tecnología, el precio y el rendimiento, y el desarrollo de modelos de negocios creativos que han estimulado la inversión en sistemas solares residenciales; aún se necesitan más avances para permitir un aumento importante en la contribución de la energía solar a un costo socialmente accesible.

Fuente:

Sumario:

http://mitei.mit.edu/system/files/Executive%20Summary_compressed.pdf

Informe completo:

http://mitei.mit.edu/system/files/MIT%20Future%20of%20Solar%20Energy%20Study_compressed.pdf

Las energías renovables como prioridad para mitigar el cambio climático

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Un nuevo informe de la Agencia Internacional de la Energía señala a las energías renovables, como una de las estrategias clave para alcanzar los objetivos de mitigación del cambio climático; para lo cual se solicita a los gobiernos establecer políticas en consecuencia.

Sólo un esfuerzo concertado a nivel global para la innovación en energías limpias, permitirá que se pueda cumplir los objetivos climáticos, según el informe Energy Technology Perspectives 2015 (ETP 2015).

En este informe, se señala que la energía renovable y a la eficiencia energética, representarán casi el 75 por ciento de toda la reducción de emisiones; en el esfuerzo global para limitar el calentamiento a 2° C; además, se plantea la necesidad de triplicar el gasto público en I+D de tecnologías bajas en emisiones de carbono.

A pesar de los avances recientes, aún es insuficiente el progreso de la energía limpia, que está muy por debajo de los niveles necesarios para limitar el aumento global de la temperatura a no más de 2° C.

Alcanzar un acuerdo en el proceso de negociación en la COP21 de París, será todo un reto para el mundo; lo que deja al desarrollo y despliegue de nuevas e innovadoras tecnologías energéticas, como clave para movilizar la acción climática, y se insta a las autoridades a redoblar los esfuerzos en este sentido.

Para la Agencia Internacional de Energía, el año 2015 debe marcar un punto de inflexión en la acción mundial sobre el cambio climático. En los esfuerzos por alcanzar un acuerdo sobre la necesidad de avanzar rápidamente en múltiples frentes, aprovechar los beneficios de una transición energética debe ser una prioridad.

El informe muestra que es realista y económicamente sensato seguir una agenda de energía limpia, y que existen herramientas y mecanismos para apoyar los cambios innovadores y transformadores, que conducen a un futuro de energía asequible, segura y sostenible ambientalmente. Pero las tendencias recientes reafirman la necesidad de acelerar la innovación en la tecnología energética, mediante el apoyo de políticas y nuevos marcos de mercado.

La caída de los precios de los combustibles fósiles cambia las perspectivas económicas a corto plazo de los mercados de energía, y utilizar esta caída para justificar un retraso en la transformación del sistema energético sería una equivocación a largo plazo, se señala.

Además, el cambio a la energía limpia y el logro de la producción y consumo de energía más eficiente, puede proporcionar una cobertura a la seguridad energética contra la incertidumbre del mercado; ya que el despliegue de tecnologías innovadoras que aprovechan fuentes limpias, reduciría la dependencia de los recursos expuestos a las fluctuaciones de mercado.

Bajos precios de los combustibles fósiles también deben considerarse como una oportunidad para alinear mejor la fijación de precios con los costos reales de producción de energía, en parte por la eliminación gradual de los subsidios a los combustibles fósiles.

Fuente:

http://www.iea.org/Textbase/npsum/ETP2015SUM.pdf

¿Habrá acuerdo en la COP 20?

43e39040A pocos días para que concluya la COP 20 de Lima, se acrecientan las expectativas para conocer si se alcanzará un acuerdo ambiental global, económica y socialmente realista, equitativo y sostenible.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon; ha declarado en la cumbre que: “Tenemos que construir una cooperación más sólida. Llevo ocho años como secretario General sin llegar a grandes progresos [en cambio climático] y ahora si veo señales que dan lugar al optimismo porque hay mayor confianza. Hay muestras muy positivas de la voluntad política para reducir las emisiones”, sostuvo.

Agregando: “La ciencia no sólo habla, sino grita, nuestro planeta está con fiebre y cada vez se está calentando más. Por eso, hay que tomar acciones inmediatas porque mientras más tardemos más catastróficas serán las consecuencias”.

Hasta el momento son pocos los avances y algunas voces ponen en duda que se disponga de un borrador final del acuerdo climático.

Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, realizó un balance de lo actuado al momento, indicando que se ha logrado superar la etapa de negociación para pasar a la de implementación, en uno sólo de los tantos temas en negociación; y es el referido a la implementación del Programa de Reducción de Emisiones de Carbono causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD +).

En los temas restantes y según las declaraciones de la funcionaria, se continúa en negociaciones, destacándose avances lentos con respecto a la implementación del Mecanismo Internacional de Varsovia para pérdidas y daños para países en desarrollo.

Con respecto a la financiación, indicó que se espera alcanzar los U$S10 mil millones del Fondo Verde del Clima para proyectos de adaptación en su primera capitalización. Al momento se han alcanzado U$S9.095 mil millones al duplicar Noruega su aporte, permitiendo así alcanzar esa cifra. Pero aún se espera del aporte del sector privado y tener más claridad respecto a las contribuciones que hará cada país.

En ese sentido, la Unión Europea (UE) dio a conocer su posición en las negociaciones, indicando que el bloque europeo tiene claro que es necesario actuar de manera global y con el compromiso de todas las partes; al señalar Miguel Arias Cañete, comisario Europeo de Acción por el Clima y Energía: “La posición de la Unión Europea es muy precisa, tiene que existir un acuerdo global vinculante, y las partes que no quieran eso tendrán que explicar por qué van a eludir un compromiso que le corresponde a todas los países”.

Es de esperar que los líderes mundiales asuman las responsabilidades políticas que exige el momento y alcancen los acuerdos para lograr un futuro sostenible; los tiempos de las palabras se agotaron, es tiempo de la acción.

Fuente: CONEXIONCOP

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El financiamiento para el clima es insuficiente

About $359 billion a year flows to and within countries to support low-carbon development. It’s barely half the volume considered necessary, but work is underway to scale it up.

Source: www.bancomundial.org

El Quinto informe de Evaluación del IPCC, indica que las actividades humanas, en particular las relacionadas con las emisiones de dióxido de carbono; están provocando un aumento sostenido e inequívoco de las temperaturas globales.

Este calentamiento en el sistema climático es inequívoco y, desde 1950, muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios. La atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado.

La evidencia de los cambios permite afirmar que los efectos del cambio climático ya se están produciendo en todos los continentes y en los océanos; y que el mundo está en muchos casos, poco preparado para los riesgos del cambio climático.

Pero también se concluye en el informe, que es posible luchar contra esos riesgos, aunque serán difíciles de controlar con niveles elevados de calentamiento.

En el informe del Grupo de trabajo II del IPCC, titulado “Cambio Climático 2014. Impacto, adaptación y vulnerabilidad”, se detallan el impacto del cambio climático hasta la fecha, los riesgos futuros que se derivan de él y las posibles medidas efectivas para reducir esos riesgos.

De no actuar de inmediato con respecto al cambio climático; crece la probabilidad de impactos severos y peligrosos sobre la gente, la sociedad y los ecosistemas.

Entonces, ¿cómo no superar los 2ºC?; cuando sabemos que el cambio climático, sus impactos y su mitigación están íntimamente ligados a la economía global.

Según el Banco Mundial, en la actualidad hay financiamiento disponible para la búsqueda de soluciones, aunque el volumen aún no es suficiente; e indican que el flujo de financiamiento hacia los países y entre y al interior de ellos para apoyar el desarrollo con bajas emisiones de carbono  —que puede ayudar a reducir las emisiones y aumentar la resiliencia a los efectos del cambio climático— asciende a unos US$359.000 millones anuales hoy en día.

De esta cantidad de dinero, un 62% proviene de la inversión privada, el resto (38%) se origina en fuentes del sector público.

Como dato destacado, el mayor porcentaje de inversiones, un 38% se orientan al financiamiento de proyectos de energía solar, y un 24% se destinan a la energía eólica.

Pero como se indica desde el Banco Mundial, el flujo de financiamiento para el clima es hoy en día de unos  US$1000 millones diarios a nivel mundial, este monto es apenas la mitad del volumen que se requiere para enfrentar el cambio climático, en particular en los países en desarrollo, cuyas ciudades de rápido crecimiento están tomando hoy decisiones relacionadas con la energía y la infraestructura que establecerán el curso de su desarrollo en el futuro.

Se estima que la necesidad real de desarrollo con bajas emisiones de carbono y de inversión en energía limpia llegaría a más de US$700.000 millones al año y, posiblemente, a más de US$1 billón al año.

Para alcanzar estos niveles de financiamiento del clima, se tendrán que crear las condiciones apropiadas y eso significa que haya una combinación de políticas gubernamentales de apoyo y congruentes, financiamiento público específico y modelos de negocio y mecanismos de financiamiento innovadores.

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