China y Europa acuerdan cooperación energética

El comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete; anunció en la reunión del G20 celebrada la pasada semana en Pekín, que China y Europa se unen para poner en marcha el mayor mercado de emisiones de CO2 del mundo, señalando en este sentido que: “Las dos economías más grandes, las mayores importadores netas de energía y las dos mayores consumidoras de energía”, comparten “muchos retos y una responsabilidad creciente” para cumplir con los objetivos marcados en el Acuerdo de París.

El Plan de trabajo sobre cooperación energética UE-China (2016-2020) se basa según se señala en el acuerdo firmado, en el interés mutuo de promover un desarrollo bajo en carbono, la protección del medio ambiente y el estímulo a las energías limpias.

Los objetivos de cooperación se refieren específicamente a que la cooperación energética constituye una colaboración clave a esta asociación estratégica integral entre UE y China; con la intención de mejorar la colaboración en áreas de interés mutuo relacionadas con la gestión del sistema de energía, tanto del lado de la oferta como del lado de la demanda, así como otros temas transversales relevantes.

Con respecto al aprovisionamiento, producción y distribución de energía, se reconocen intereses comunes, al depender ambas partes de las importaciones de combustibles fósiles, que en conjunto representan aproximadamente un tercio del consumo mundial total.

Entonces, la futura cooperación se centrará en tres sectores: las energías renovables, los combustibles fósiles y la energía nuclear.

La hoja de ruta establecida para comenzar la transición hacia una economía baja en carbono, da prioridad a la seguridad en el suministro de energía, a las nuevas infraestructuras y a una mayor transparencia de los mercados; sentando las bases para el intercambio de mejores prácticas con respecto a la regulación de la energía, la búsqueda de soluciones a la crisis energética, así como la integración de las energías renovables en la red eléctrica y la mejora en la seguridad nuclear.

Se promoverán mayores inversiones en energías renovables, fomentando la competencia y la reducción de los costos de estas nuevas tecnologías; además, se promocionarán nuevos sistemas de cogeneración, se apoyará el desarrollo del sector del biogás y promoverán las redes inteligentes.

Con respecto a la eficiencia energética, ambas partes se comprometen a fomentar el uso de electrodomésticos de bajo consumo y, en general, a desarrollar estándares de energía para los bienes de consumo.

También acordaron trabajar para mejorar las condiciones de comercio, inversiones e impulsar la investigación, desarrollo e innovación para el sector energético.

Descargar Acuerdo UE-China

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Hacia un sistema energético urbano sostenible

160601_ETP2016Las ciudades representan hasta dos tercios del potencial de reducir de manera rentable las emisiones globales de carbono, según afirma la Agencia Internacional de Energía (AIE) en su informe anual Energy Technology Perspectives 2016 (ETP 2016). (Sumario del Informe)

La clave para alcanzar los objetivos climáticos planteados en la última COP 21 de París, está en la descarbonización de los edificios urbanos y en el transporte en las ciudades; especialmente en las economías emergentes y en desarrollo.

“Las ciudades de hoy son el hogar de la mitad de la población mundial, pero representan casi dos tercios de la demanda mundial de energía y el 70% de las emisiones de carbono del sector de la energía, por lo que deben jugar un papel de liderazgo si los compromisos COP21 se quieren alcanzar,” afirmó el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol durante la presentación del informe anual en la Conferencia Ministerial de Energía limpia en San Francisco (Estados Unidos).

Para el ejecutivo de la AIE, las ciudades como centros de crecimiento económico e innovación, “son bancos de pruebas ideales para las nuevas tecnologías, desde los sistemas de transporte más sostenibles a las redes inteligentes; que ayudarán a dirigir la transición a un sector de la energía baja en carbono”.

Las perspectivas futuras se orientan a que al menos dos tercios del crecimiento de la demanda mundial de energía hacia finales de 2050, vendrá de las ciudades en las economías emergentes y en desarrollo; en las cuales se construirán gran parte de los nuevos edificios, equivalente a 40% del parque inmobiliario actual del mundo; a lo que se debe agregar que también representan el 85% del aumento del transporte urbano de pasajeros a nivel mundial.

La situación descripta exige un cambio en las políticas actuales, considerando que en caso contrario, el aumento de la demanda de servicios de energía duplicaría las emisiones de CO2 relacionadas con la energía de estas ciudades.

Pero considerando que en muchas de estas áreas urbanas en las economías emergentes aún no están completamente construidas; estamos frente a una oportunidad de desarrollar una adecuada planificación para evitar la infraestructura intensiva en carbono, típica de muchas ciudades en las economías desarrolladas; sin dejar de ofrecer a los ciudadanos acceso a servicios modernos de energía con el mismo nivel de confort. Por lo tanto, la colaboración internacional es este aspecto será fundamental para garantizar que las ciudades de todo el mundo puedan beneficiarse de sus respectivas experiencias.

Entre las oportunidades tecnológicas y políticas posibles de aplicar en los entornos urbanos, se señala a los propios edificios; los cuales proporcionan espacio útil para auto-generar la electricidad que consumen, por lo que el techo solar podría cubrir técnicamente un tercio de la demanda de electricidad de las ciudades hacia el año 2050.

Además, esos mismos edificios ofrecen un potencial importante para el despliegue de tecnologías más eficientes, como ventanas y dispositivos de ahorro energético. También los vehículos eléctricos y el transporte público pueden dar lugar a un sistema de movilidad baja en carbono en las grandes ciudades.

Resumiendo los resultados del informe, el Dr. Birol concluyó: “COP21 podría llegar a ser un punto de inflexión histórico para una acción radical contra el cambio climático, y los desarrollos recientes en algunas tecnologías de energía limpia son alentadores. Sin embargo, el progreso global es todavía demasiado lento, y se debe acelerar para evitar los bajos precios de los combustibles fósiles se conviertan en un obstáculo para la transición de bajo carbono. Las condiciones del mercado de la energía de hoy será una prueba de fuego para los gobiernos para mostrar cómo están dedicados a convertir sus compromisos de París en acciones concretas para un futuro bajo en carbono”.

Ver Sumario del Informe: Energy Technology Perspectives 2016

175 países firman el Acuerdo de París

infografia_acuerdo_de_paris_cambio_climatico_COP21_pasos_implementacion_indcEl Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, anunció que 175 países firmaron en el Día de la Tierra, el Acuerdo de París sobre Cambio Climático; tratándose según el Secretario General del mayor número de Estados en la historia que hayan firmado un instrumento internacional en un sólo día.

“La presencia de tantos países y líderes no deja dudas de que el mundo está decido a asumir la tarea climática. El próximo paso crucial es garantizar que el acuerdo entre en vigor lo más pronto posible”, dijo Ban en la conferencia de prensa que ofreció junto al presidente de Francia, François Hollande.

“La era del consumo sin consecuencias ha quedado atrás y ahora se deben intensificar los esfuerzos para “descarbonizar” las economías para que los más necesitados no sufran las consecuencias de un fenómeno que no crearon”, agregó Ban.

El próximo paso será que los Estados firmantes ratifiquen el pacto a nivel nacional, de manera de alcanzar el requisito para que el Acuerdo entre en vigor y lograr la meta principal para fines de este siglo, que es disminuir a menos de 2º Celsius el aumento de la temperatura global con respecto a los niveles preindustriales.

El Acuerdo de París es un instrumento vinculante que entrará en vigor 30 días después de que lo hayan ratificado un mínimo de 55 países que juntos sumen al menos el 55% de las emisiones globales.

Para entender este Acuerdo que se acaba de firmar se deben considerar 5 claves:

  1. No hay consecuencias jurídicas, según el artículo 18 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, la firma no obliga a un estado a cumplir con el contenido del documento y solo conlleva una obligación de no ir contra el objetivo general de dicho tratado, en este caso con el subscrito en el Acuerdo de París.
  2. El Acuerdo debe ser firmado por el Jefe de Estado o de Gobierno, en su ausencia lo podrá firmar un representanta del país, el cual deberá contar con plenos poderes acreditado por un documento, por medio del cual un ministro o un embajador quedan facultados para suscribir el tratado.
  3. El libro que contiene el Acuerdo de París en los seis idiomas oficiales de Naciones Unidas, se mantendrá abierto hasta el 22 de abril del 2017; posteriormente a esa fecha los países ya no podrán firmar, no obstante eso no quiere decir que no puedan ratificar el Acuerdo posteriormente, en cuyo caso el término legal es “adhesión”.
  4. Un país que no ratifique el Acuerdo de París, si bien podrá estar presente en las reuniones que se realicen en el marco del Acuerdo, pero tendrá una capacidad limitada de participación en la toma de decisiones; además de enviar un mensaje negativo al mundo.
  5. A diferencia de la firma, no existe un plazo perentorio para la ratificación, adhesión, aceptación o aprobación, que son los actos que obligan legalmente a un Estado a cumplir con el Acuerdo de París. En este aspecto se debe considerar que el proceso interno para la ratificación del tratado puede variar según el sistema legal de cada país.

Fuente:

http://www.un.org/sustainabledevelopment/climatechange/

Descargue la infografía: “El Acuerdo de París, los siguientes pasos”

http://conexioncop.com/wp/wp-content/uploads/2016/04/infografia_acuerdo_de_paris_cambio_climatico_COP21_implementacion.pdf

Diseño del mercado y la regulación durante la transición energética

LCES_Elec_Market_DesignEl Acuerdo de París alcanzado durante la Convención Marco COP 21, plantea un enorme desafío a los países para alcanzar sus compromisos sobre el cambio climático y acelerar la transición hacia una economía baja en carbono.

Según las proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la intensidad media de CO2 de la electricidad tiene que disminuir desde los 411 gramos por kilovatio hora (g / kWh) del año 2015; a los 15 g / kWh en el 2050; de manera de lograr el objetivo de limitar el aumento global de la temperatura a 2 ° C.

Alcanzar estos objetivos según muchos estudios, es técnica y económicamente viable; pero para ello se exige un nuevo diseño del mercado de la energía.

Una nueva publicación de la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), denominada “Re-powering Markets – Market design and regulation during the transition to low-carbon power systems” (Repotenciación de Mercados – Diseño del mercado y la regulación durante la transición a los sistemas de energía de bajo carbono); examina cómo el diseño de los mercados de electricidad permitirá la transición a un sistema eléctrico de baja emisión de carbono, al menor costo posible, manteniendo al mismo tiempo la seguridad eléctrica.

Se analizan para todas las dimensiones relevantes de la electricidad; el diseño del mercado, el equilibrio que los políticos debe lograr entre la innovación y el apoyo a la competencia, la movilización de capital para el despliegue de fuentes de baja emisión de carbono.

Además se cubren todas las características de un ajuste de diseño del mercado para la transición, que considere señales adecuadas de precios y una prestación competitiva en flexibilidad y adecuación.

También se ocupa en detalle de los aspectos políticos y reglamentarios relacionados con la red eléctrica, una red que nunca ha sido más esencial, pero que también debe ser transformada.

Descargar publicación:

http://www.iea.org/publications/freepublications/publication/REPOWERINGMARKETS.pdf

¿Nunca dejaremos de usar combustibles fósiles?

comb fosiles

Con este título se publica un estudio en el Journal of Economic Perspectives de American Economic Association (AEA); en el cual se pone en duda la capacidad del mundo para detener el uso de combustibles fósiles, al concluir que es probable que continúe creciendo el uso de combustibles fósiles, sin acciones globales claras y decisivas para poner un precio adecuado a las emisiones de dióxido de carbono y, aumentar el gasto en investigación y desarrollo en tecnologías de energía limpia.

Uno de los autores del trabajo es el Director del Energy Policy Institute de la Universidad de Chicago (EPIC), Michael Greenstone; quien dice que “El acuerdo de París expuso una nueva visión dramática, pero todavía hay mucho trabajo por hacer para lograr que los grandes cambios en la política climática se concreten en todo el mundo, necesarios para reducir el consumo de combustibles fósiles y las probabilidades de que el cambio climático sea perjudicial”.

Greenstone y los coautores del estudio, Thomas Covert de la Universidad de Chicago y Christopher Knittel del Massachusetts Institute of Technology, demuestran en su trabajo que el uso continuado de combustibles fósiles podría conducir a cambios dramáticos en el planeta. En la medición de su impacto en el calentamiento, el estudio encuentra que la quema de los combustibles fósiles como conocemos hoy en día, incrementaría la temperatura global entre 10 ° F y 15 ° F; sin considerar en estas estimaciones los avances en las técnicas de extracción de combustibles fósiles, que podrían hacer viable económicamente la extracción de recursos que hoy no podemos extraer, situación esta que podría añadir entre 1,5 ° C a 6,2 ° C de calentamiento.

Los economistas exploraron si las fuerzas del mercado por sí solas pueden causar una reducción en la oferta o la demanda de los combustibles fósiles y mediante el estudio de la historia de la exploración de combustibles fósiles, y el progreso tecnológico de las tecnologías tanto limpias y sucias; llegaron a la conclusión de que es poco probable que el mundo va a dejar de depender principalmente de los combustibles fósiles en el corto plazo.

La evidencia para esta conclusión según los autores del estudio, está en que durante los últimos 30 años, las reservas de petróleo y gas natural han crecido por lo menos tan rápido como el consumo; según comprobaron al estudiar la cantidad de reservas en el terreno en los últimos tres decenios en comparación con el consumo mundial. Como resultado, el mundo siempre ha tenido 50 años de consumo futuro almacenado como reservas en el suelo. Esto era igualmente cierto en los años de auge cuando los precios eran altos y en los años menos favorables con precios deprimidos.

El progreso tecnológico, tales como el desarrollo de la fracturación hidráulica y la capacidad de extraer petróleo de las arenas bituminosas, es al menos parcialmente responsable de un patrón a largo plazo, del crecimiento consistente a nivel mundial en reservas de combustibles fósiles. En cuanto a la tasa media de crecimiento de estas reservas, el estudio muestra que tanto petróleo y gas natural crecieron a una tasa constante de 2,7 por ciento.

“Mientras los mercados no dan cuenta de los daños ambientales del uso de combustibles fósiles, siempre habrá incentivos para desarrollar nuevas técnicas para acceder de manera más eficiente estos recursos”, dice Thomas Covert, profesor asistente de microeconomía en Booth School of Business de la Universidad Chicago. “Parece poco probable que nuestras capacidades tecnológicas para recuperar los combustibles fósiles, dejen de mejorar en el corto plazo. Con la mejora continua de la tecnología, el mundo probablemente será inundado de combustibles fósiles por décadas y quizás por los siglos venideros”, afirmó Covert.

Las mejoras significativas en la tecnología y en los costos de las energías limpias, no son aún suficientemente fuertes como para representar una reducción importante en la demanda de combustibles fósiles. En este sentido, se cita como ejemplo el costo normalizado de la energía solar, que se redujo de casi u$s 450 / MWh en 2009 a u$s 150 / MWh en 2014; pero a pesar que esta tendencia a la baja continúa en la actualidad, el costo del gas natural que se quema para generación es todavía más barato, incluso al considerar los costos relacionados de daños al clima.

También se plantea una situación similar cuando se considera el uso del vehículo eléctrico en lugar del consumo de combustibles fósiles en el sector transporte: al precio actual de la batería de u$s325 por kWh para vehículos eléctricos, los autores encuentran que el precio del petróleo tendría que superar antes los u$s350 por barril para que un vehículo eléctrico tenga un costo de adquisición menor que un vehículo a gasolina equivalente. Desafortunadamente, el petróleo se cotizaba a un promedio de u$s 49 por barril durante el año 2015 y actualmente está operando por debajo de $ 30 por barril. Por lo tanto, las baterías necesitan ser mucho más baratas antes que los vehículos eléctricos puedan causar una reducción importante en la demanda de combustibles fósiles.

“Mientras que las fuentes alternativas y tecnologías de almacenamiento de energía han mejorado enormemente, reduciendo los costes, que todavía tienen un largo camino por recorrer antes de que su costo es competitivo con los combustibles fósiles”, dice uno de los autores del estudio, Chris Knittel. “Para cambiar esta situación, los gobiernos deberían poner un precio a las emisiones de carbono y comenzar a inyectar más dinero hacia la I + D básica que es fundamental para hacer estas tecnologías más competitiva en costos.”

Fuente:

https://www.aeaweb.org/articles.php?doi=10.1257/jep.30.1.117

Ver Informe completo:

http://pubs.aeaweb.org/doi/pdfplus/10.1257/jep.30.1.117

Infografías:

https://epic.uchicago.edu/news-events/news/infographic-will-we-ever-stop-using-fossil-fuels

COP 21: La credibilidad de las INDCs presentados por los países del G-20

Un informe publicado por la ONU a fines del mes de octubre de 2015, afirmaba que los planes nacionales de reducciones voluntarias de gases contaminantes presentados por unos 150 países son una importante contribución para los esfuerzos por limitar el calentamiento global, pero advierte que no son suficientes para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de dos grados centígrados.

El informe señalaba que las propuestas evaluadas tienen la capacidad de ralentizar de forma drástica el ritmo de emisiones a la atmósfera y contribuirán a rebajar las emisiones per cápita en los próximos 15 años. De materializarse esos esfuerzos, las emisiones contaminantes se reducirían un 8% hacia 2025 comparado con el nivel de 1990 y en un 9% hacia 2030, pero la disminución del aumento de la temperatura global que lograrían sería de 2,7 grados.

Recordemos que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), indicó oportunamente que un calentamiento global de 2°C traerá consecuencias graves para los países particularmente vulnerables. Por ello, los líderes de esos países hicieron un llamado al inicio de la pasada Cumbre del Clima COP 21 de París, solicitando que se logre un acuerdo ambicioso que establezca un límite más seguro de 1.5°C, pues para ellos -en particular las pequeñas islas- este aumento de temperatura significa la sobrevivencia de sus naciones.

Finalmente el Acuerdo que se alcanzó durante el desarrollo de la COP 21, solicita a todos los países revisar sus contribuciones nacionales determinadas (INDCs) cada cinco años a partir de 2020; y además, se los anima a aumentar sus ambiciones de reducción. También se señala que las emisiones deben alcanzar su punto máximo tan pronto como sea posible y centrándose cada país en lograr la neutralidad de carbono en la segunda mitad del siglo.

Pero mientras que todos estos objetivos de emisiones señalados son importantes, poco nos dicen acerca de la capacidad de cada país para implementar políticas y cubrir el costo de la consecución de dichos objetivos; en definitiva, las expectativas están puestas en que los países hagan lo que dicen que harán.

Justamente el tema de la credibilidad en los compromisos asumidos por los países, con respecto a sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI); es el objeto de análisis en un documento publicado por ESRC Centre for Climate Change Economics y Policy Grantham Research Institute on Clima te Change and the Environment de Londres (Reino Unido); que evalúa el nivel de credibilidad de las Contribuciones Nacionales Determinadas (INDCs) presentadas por los países del G-20.

En sus fundamentos, el estudio destaca que la credibilidad de los INDCs es importante por dos aspectos: el primero, es que ayuda a construir confianza entre las partes negociadoras, que a su vez ayudará a aumentar la ambición de las promesas futuras. El segundo aspecto, es que los países con compromisos percibidos como creíbles, tienen más probabilidades de atraer inversiones privadas internacionales; que serán esenciales para alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones.

En el estudio se analizan factores clave de credibilidad, como son:

  • una base legislativa y la política coherente y global.
  • un proceso de toma de decisiones transparente, incluyente y eficaz; con suficientes restricciones como para limitar cambios de política.
  • organismos públicos dedicados, apoyados por mecanismos de consulta.
  • organismos privados de apoyo.
  • una historia de participación internacional activa en temas ambientales.
  • una opinión pública consciente de la realidad climática.
  • un historial de cumplimiento de compromisos anteriores con respecto al cambio climático y sin antecedentes de la abolición de políticas.

Cada uno de estos factores clave fueron calificados según una escala indicativa del grado de credibilidad general para alcanzar sus compromisos climáticos (INDCs), como: “pleno apoyo”, “gran medida de apoyo”, “apoyo moderado”, “poco apoyo”, o “sin apoyo”.

En cuanto a la evaluación de los países del G20 en torno a los factores clave de credibilidad; se hizo evidente que los 20 países como grupo, obtienen una puntuación moderadamente buena a través de todos los factores. Sin embrago hay variaciones notables entre las economías industrializadas y las economías en desarrollo / emergentes. Estos últimos países tienden en promedio; a calificar más bajo en los procesos de toma de decisiones, los organismos públicos y entidades privadas de apoyo a la acción por el clima, y ​​tienen menor conciencia pública sobre el cambio climático.

También hay diferencias significativas en el nivel y el equilibrio entre los factores determinantes de la credibilidad de los distintos países, identificándose tres grandes grupos de países dentro del G-20:

Los países con la mayoría de los factores clave a nivel de “gran medida de apoyo”, que incluye a la UE y sus miembros individuales del G-20 (Francia, Alemania, Italia y Reino Unido), así como Corea.

Los países con la mayor parte de los factores clave al menos con “apoyo moderado”, pero mostrando debilidad significativa en uno de los factores clave; en los que se incluye Australia, Brasil, Japón, México, Rusia, Turquía, Sudáfrica y los EE.UU.

Y un número de países que tienen margen para aumentar significativamente la calificación en la mayoría de los determinantes. Estos son Argentina, Canadá China, la India, Indonesia y Arabia Saudita.

En las conclusiones del estudio, se señala que los resultados generales son moderadamente alentadores, ya que una gran proporción de los compromisos están respaldados por factores clave que son calificados como al menos de “apoyo moderado”; un nivel intermedio entre el pleno apoyo y la ausencia de apoyo al cumplimiento de los compromisos asumidos con respecto al clima por el conjunto de países del G-20.

También se destaca que hay un amplio margen para la mejora, en particular; en términos de fortalecer el apoyo de los jugadores y las organizaciones nacionales (impulsada por los factores clave de “organismos públicos” y “organismos privados”), así como la mejora de las normas y la opinión sobre el cambio climático (afectados por los factores clave determinantes de “participación internacional” y “opinión pública”).

Después de las negociaciones de COP21, los países tienen una oportunidad para la mejora, en particular en los factores clave determinantes de la credibilidad que se encuentran bajo la influencia directa del gobierno, en particular la política interna y la legislación, proceso de toma de decisiones y la capacidad de los organismos públicos relacionados con el cambio climático.

Leer estudio completo en:

http://www.lse.ac.uk/GranthamInstitute/wp-content/uploads/2015/12/Averchenkova-and-Bassi_policy-paper-December-20152.pdf

COP 21: momento decisivo, se vota el proyecto final de acuerdo mundial sobre el clima

logo-COPPresentaron lo que podría ser el nuevo acuerdo global sobre cambio climático, el que deberá ser avalado esta tarde por los ministros de los 195 países participantes de la cumbre.

El acuerdo alcanzado después de dos semanas de negociaciones entre las partes, será vinculante; propone limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados y una asistencia de al menos 100.000 millones de dólares anuales a los países en desarrollo a partir de 2020

Un emocionado Laurent Fabius durante la presentación del acuerdo, señaló “Llega la hora de la verdad”, confirmando que de ser aprobado el texto, será vinculante y aseguró que se trata de un proyecto “justo, sostenible, dinámico”, que constituye “el mejor equilibrio posible, a la vez poderoso y delicado”.

“Francia les ruega que adopten el primer acuerdo climático universal de la historia. Ustedes pueden cambiar la vida de las personas, para que viva el planeta, la humanidad y la vida. En nuestras manos está el destino del acuerdo, no podemos dudar y honrar compromisos”, dijo Laurent Fabius, presidente de la COP21.

Con respecto al acuerdo alcanzado, Fabius dio a conocer en su presentación los principales puntos fuertes del acuerdo:

“Esta nueva versión del texto es equilibrada y contiene los principales progresos que antes se pensaba que era imposibles de lograr: es dinámico, jurídicamente vinculante, y fiel al mandato de Durban. Además, reconoce la justicia climática, las responsabilidades comunes pero diferenciadas, toma en cuenta las circunstancias nacionales y las capacidades de los países.”

“Hoy la COP21 ya es un punto definitivo para un acuerdo jurídico universal, los actores privados y la sociedad civil.”

“Persigue un objetivo de temperatura muy por debajo de los 2°C y se esfuerza por llegar a 1.5°C, con un objetivo a largo plazo ambicioso y actualización cada cinco años de los progresos en la implementación de los acuerdos.”

“Se reconocen los daños y pérdidas de forma permanente, así como los medios de implementación” (acceso a financiamiento y trasferencia tecnológica).

“Se ha tratado de mostrar que los esfuerzos colectivos son mucho más valiosos para buscar una solución de avenencia universal. Este texto que todos produjimos es el mejor equilibrio posible: potente y dedicado. Podemos volver a casa con la cabeza en alto.”

“Como presidente de la COP21, me comprometo a considerar las dificultades una vez adoptado el acuerdo y resolver las consultas que queden pendientes.”

“Este texto tiene un marco reforzado de reporte de transparencia diferenciado para hacer un balance colectivo de los progresos y evaluar si los esfuerzos son suficientes.”

“Ha llegado el momento de la verdad. Este acuerdo es necesario para nuestros países, ayudará a las islas del caribe y del Pacifico para prevenir las inundaciones futuras.”

“El contexto en este momento tiene un impulso particular sobre la movilización de la sociedad civil. Nunca antes se habían reunido tantas condiciones como hoy. Tenemos mucha responsabilidad ante la historia. No queremos que Copenhague se repita. Los ciudadanos del mundo no lo entenderían, no nos perdonarían.”

“Hagamos caso al acuerdo climático universal: en nuestras manos está el destino del acuerdo. No podemos dudar y honrar compromisos.”

Leer texto del acuerdo aquí

COP 21: los últimos cambios en el borrador del acuerdo climático

logo-COPUn nuevo borrador del posible acuerdo global sobre cambio climático de la COP21 fue presentado este jueves en París, el cual aún debe ser validado.

Los mayores cambios están referidos a los siguientes aspectos:

Financiamiento: El mayor logro del documento en el tema de financiamiento es que establece claramente la responsabilidad de los países desarrollados para proveer apoyo financiero a los países en desarrollo. Además, especifica que el aporte financiero de las naciones en desarrollo sólo será voluntario. En esta nueva versión se han descartado las opciones en discusión en el anterior borrador, quedando sólo una.

El nuevo texto especifica también que debe existir predictibilidad sobre el financiamiento, y que se debe contar con información cuantificable de los aportes de los países. Este último punto fue un fuerte pedido por parte de los países en desarrollo.

Pérdidas y daños: El nuevo borrador presenta dos opciones: La primera, de solo tres líneas, reconoce la importancia del tema, pero no establece acciones específicas. La segunda opción, por su parte, describe de manera precisa los temas en los que se debe orientar la acción en cuanto a pérdidas y daños, como por ejemplo: los sistemas de alerta temprana, los seguros climáticos, las evaluaciones de riesgos y las pérdidas no económicas.

El segundo punto de esta opción incluye además una mención expresa a que las partes generarán mecanismos de apoyo de manera cooperativa, pero de manera tal de no involucrar responsabilidades legales o compensaciones. Esta falta de claridad constituye una debilidad latente en este texto.

Temperatura global 1.5°C o 2°C: Actualmente, el acuerdo propone el objetivo de mantener el incremento de la temperatura global “muy por debajo de los 2°C”  -comparados con los niveles pre industriales-, y establece desarrollar esfuerzos para limitar el incremento de la temperatura hasta 1.5°C.  Esta redacción cuenta con una sola propuesta, a diferencia de la versión anterior en la que se contaba con tres distintas.

Metas a largo plazo: En este tema, que especifica concretamente como llegar a la meta del 1.5°C o 2°C , las opciones se redujeron a sólo una. Este nuevo texto se basa en que la neutralidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) se alcanzará en la segunda mitad del siglo. Los países tratarían de alcanzar el pico de GEI “lo más pronto posible”, para luego “emprender reducciones rápidas”, reconociendo que ese pico tomará más tiempo de alcanzar a los países en desarrollo. De otro lado, la opción de descarbonización fue removida del texto.

Transparencia: Mientras otros puntos del acuerdo se han vuelto más concretos, el tema de transparencia no ha traído mayores consensos. Según indica el grupo Climate Trackers, “Todavía hay opciones robustas sobre la mesa en cuanto a transparencia que toman en cuenta las diferentes capacidades de los países, pero el texto actual presenta demasiadas opciones y queda un largo camino para lograr un mecanismo realmente transparente”.

Derechos humanos: El tema de derechos humanos ha quedado únicamente en el preámbulo como concepto marco y ha sido removida del cuerpo operativo del acuerdo.

Puede leer el texto aquí (en inglés).