Se debe acelerar la transición energética para limitar el calentamiento global

re2015El Director General de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA, por sus siglas en inglés); Adnan Z. Amin, dijo: “La transición rápida hacia un futuro alimentado por energía renovable, acompañado por el aumento de la eficiencia energética, es la forma más eficaz para limitar el aumento de la temperatura global. Esta transición está en marcha, pero debe acelerarse si queremos limitar el aumento de la temperatura global a dos grados centígrados”.

Lo expresó en la presentación de la segunda edición del informe “REthinking Energy 2015 – Renewable Energy and Climate”, que expone el avance en la transición hacia un futuro energético sostenible; durante la 10ª. Reunión del Consejo de IRENA que se realiza en Abu Dhabi. Este Consejo se reúne dos veces al año y congrega a unos 250 participantes de más de 80 países para facilitar la cooperación entre los miembros, supervisar la aplicación del programa de trabajo de IRENA y completar los preparativos sustantivos para la Asamblea de la entidad.

En esta segunda edición del informe, se considera que la reducción de emisiones a partir de energías renovables, junto con mejoras en la eficiencia energética, debe estar en el centro de cualquier esfuerzo para limitar el aumento de la temperatura global. Alcanzar una participación del 36 por ciento de energía renovable para el año 2030; daría lugar a la mitad de todas las reducciones necesarias para mantener la temperatura global por debajo de los 2°C; mientras que las medidas de eficiencia energética podrían suministrar el resto.

Además, la ampliación de la participación de las energías renovables hasta el nivel requerido para cumplir los objetivos climáticos globales, contribuiría a por lo menos doce de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas; a través del aumento del acceso a la energía, la mejora de la calidad de vida y reducción de la pobreza.

En la actualidad el sector de la energía renovable emplea a 7,7 millones de personas en el mundo, creando más puestos de trabajo por unidad de electricidad generada que el carbón o el gas natural. Alcanzar una participación de las energías renovables del 36% para el año 2030, permitiría alcanzar en ese año, un nivel de empleo superior a los 24 millones de empleos.

Para lograr la participación señalada en la matriz energética total, la incorporación de energías renovables tendría que aumentar seis veces desde los niveles actuales; lo cual requiere duplicar la inversión mundial anual, de manera de superar los USD 500 billones hasta el 2020, y más del triple para superar los USD 900 billones entre 2021 y 2030.

En el informe se describen las acciones necesarias para alcanzar un futuro energético sostenible, que incluye: el fortalecimiento de los compromisos políticos, la movilización de las inversiones, la creación de capacidad institucional, la vinculación de las energías renovables a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la mejora de la participación regional.

“El fuerte caso de negocios de las energías renovables ha hecho la transición energética inevitable”, dijo Amin. “Ahora no es una cuestión de transición definitiva del mundo hacia un futuro de energía renovable, sino más bien si lo hará con la suficiente rapidez. En las próximas negociaciones sobre el clima en París, le corresponderá a los países comprometerse a objetivos fuertes, y a su vez, dar una señal política fuerte para catalizar más inversiones en energías renovables”.

Descargue el informe completo:

 http://www.irena.org/rethinking/IRENA%20_REthinking_Energy_2nd_report_2015.pdf

INDC: los compromisos climáticos de América Latina y el Caribe

El pasado 1ro de octubre se alcanzó la fecha límite para que cada uno de los 146 países de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), haga pública de manera voluntaria y de acuerdo a su realidad; la Contribución Nacional Determinada (INDC, por sus siglas en inglés).

A la hora de hacer un balance de las presentaciones realizadas se puede señalar lo siguiente:

  • de los 195 países que abarca la Convención, 146 países han presentado sus INDC;
  • 9 de los 10 países con mayor emisión de GEI (China, Estados Unidos, La Unión Europea, India, Rusia, Japón, Brasil, Indonesia y México) dieron a conocer sus INDCs, que representan en conjunto un 71% de las emisiones del planeta; faltando de informar solo falta Irán, que constituye una contribución también importante.
  • todos los países desarrollados miembros de la CMNUCC, junto a 104 naciones en desarrollo han presentado sus compromisos climáticos.
  • El conjunto de las presentaciones, representan en total casi el 87% de las emisiones globales.

INDC-01oct-2015De los países de Latinoamérica y el Caribe, que en conjunto representan el 7% de las emisiones de GEI en el mundo; Costa Rica es el país de la región que ha presentado la contribución más ambiciosa, y se ha comprometido a ser carbono neutral en el 2021. México y Brasil, que también han hecho públicas sus INDC, son los dos únicos países latinoamericanos, que se encuentran dentro de las 10 naciones que emiten mayor cantidad de GEI a nivel global.

Las contribuciones latinoamericanas se enfocaron principalmente en los sectores forestal (lucha contra la deforestación y revalorización del bosque) y energético (energías renovables convencionales como la hidroeléctrica, y en menor proporción, energías renovables no convencionales, como la energía solar o eólica, así como desarrollo de eficiencia energética). También se incluyen acciones orientadas a buenas prácticas agrícolas, transporte limpio, gestión de residuos y mejora de procesos industriales.

Un componente fuerte de las INDCs latinoamericanas es el referido a la adaptación, ya que la región es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático, como desglaciación, aumento de nivel del mar, inundaciones o sequías extremas según la zona; además, varios países se comprometieron a una meta mínima de manera incondicionada, apoyándose en recursos propios.

México fue el primer país latinoamericano y uno de los primeros a nivel mundial que hizo pública su contribución. Su meta planteada es reducir incondicionalmente un 25% de sus emisiones de GEI con respecto a un escenario “Business as Usual” (BAU por sus siglas en inglés) al 2030, es decir comparado al nivel de emisiones proyectadas para el 2030 si todo sigue igual. El porcentaje podría elevarse a 40% de manera condicional, sujeto a que se dé un acuerdo climático global con ciertas condiciones, entre otros un acceso a un apoyo financiero y tecnológico internacional.

A México, le siguió Colombia, que se comprometió a reducir 20% de sus emisiones de GEI al 2030, comparado a un escenario BAU. La ambición podría subir a 30% en caso de recibir ayuda internacional.

En los tres días anteriores a la fecha límite, 11 naciones latinoamericanos presentaron sus metas de reducción: Brasil, Perú, Guyana, Uruguay, Chile, Guatemala, Costa Rica, Honduras, Paraguay, Ecuador, Argentina y seis del Caribe, particularmente vulnerables al cambio climático, debido al incremento del nivel del mar y la multiplicación de eventos climáticos extremos como las tormentas tropicales: Trinidad y Tobago, República Dominicana, Granada, Haití, Barbados, y Dominica.

En cuanto a acciones de corto plazo, el país más ambicioso en Latinoamérica fue Costa Rica, ya que reafirma en su INDC su meta de ser carbono-neutral en el 2021, es decir que además de reducir sus emisiones de GEI, compensará las emisiones restantes, entre otros gracias a acciones forestales.

Con todos las Contribuciones Nacionales hechas públicas, un estudio de las Naciones Unidas, previsto para el primero de noviembre, evaluará si la suma de los esfuerzos nacionales es suficiente para logar la meta de limitar el calentamiento global a un nivel seguro para la humanidad; aunque algunos estudios publicados ya señalan que el nivel de ambición de las INDCs es insuficiente.

Fuente:

http://conexioncop.com

http://www4.unfccc.int/submissions/indc/Submission%20Pages/submissions.aspx

Mapa interactivo para seguimiento y evaluación de los INDCs

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El Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), es una organización mundial de investigación que abarca más de 50 países, que centra su trabajo en seis temas críticos y transversales al medio ambiente y al desarrollo: el clima, la energía, los alimentos, los bosques, el agua y las ciudades y el transporte.

En este momento de preparación y discusión para la próxima Cumbre del Clima a realizarse en París, el WRI publica una nueva información sobre el estado actual de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Se trata de una completa base de datos denominada CAIT Climate Data Explorer, que permite a los usuarios explorar, comparar y evaluar la transparencia de la información proporcionada por los países a través de sus Contribuciones Nacionales Determinadas (INDCs); según se comprometieron a comunicar con suficiente antelación a la Reunión de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en París.

El mapa CAIT Contribuciones para París, es una de las fuentes de datos sobre el clima y emisiones de mayor confianza disponible, es de código abierto y compuesta de un conjunto de herramientas que permiten a los usuarios utilizar los datos para entender las consideraciones de equidad en las negociaciones climáticas, ver la transparencia y la información disponible sobre los compromisos de acción climática de cada país, interactuar con los datos de las emisiones históricas, y sumergirse en las metodologías detrás de las proyecciones de las futuras emisiones; permitiendo a los gobiernos nacionales, organizaciones internacionales e investigadores independientes para realizar los análisis pertinentes y promover una acción eficaz sobre el cambio climático.

Entre los datos más destacados se puede citar, que en conjunto el mundo emite 42.386 megatoneladas de gases de efecto invernadero, siendo los principales emisores China, los EE.UU., la Unión Europea 28, la India, Rusia, Japón, Brasil, Indonesia, México e Irán; que en conjunto emiten dos veces más que los otros 175 países incluidos en la base de datos y representan el 72 por ciento de las emisiones del globo.

Solo los dos primeros, China y los EE.UU., representan más de un tercio de las emisiones mundiales. Seis de los 10 mayores emisores son países en desarrollo. China, India, Indonesia, Brasil, México e Irán representan el 38 por ciento de las emisiones mundiales. Mientras que más de 100 países emiten menos de 3 por ciento de los gases de efecto invernadero del globo.

El sector energético constituye alrededor del 76 por ciento de las emisiones mundiales. De los países con datos disponibles de la energía, las tres cuartas partes de ellos atribuyen la mayoría de sus emisiones a la energía. En este sector de la energía, el aumento previsto de la energía eólica y solar en los próximos 25 años, probablemente reduzca el impacto del sector. Agricultura y la industria son los otros sectores más importantes que se suman a las emisiones globales.

El pequeño país del sur de Asia, Brunei tiene el más alto nivel de emisiones per cápita en el mundo, con casi 49 toneladas por persona. Aunque a escala mundial, el país sólo contribuyó un 0,04 por ciento de las emisiones. De los 10 mayores emisores, los Estados Unidos sigue encabezando la lista, con cerca de 20 toneladas per cápita en 2012.

Fuente:

http://cait.wri.org/

La temperatura media en Argentina aumentó 0,5 grados

IMG-20140112-00486Fotografía: Lago del Desierto, Provincia de Santa Cruz, Argentina

La Secretaría de Ambiente de Argentina presentó el Inventario de Gases de Efecto Invernadero, en el marco del informe que llevará a la cumbre climática de París.  Los primeros resultados informados en la Tercera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático (TCNCC) indican que en la mayor parte de la Argentina continental no patagónica, el aumento de temperatura fue de hasta medio grado entre 1960 y 2010 (confianza media), con un menor aumento en el centro del país, registrándose incluso disminuciones en algunas zonas.

Este aumento de temperatura fue inferior al promedio global en las regiones continentales, explicándose sus causales en las condiciones predominantemente oceánicas del Hemisferio Sur, según señalan los expertos del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) en su estudio para la TCNCC; agregando que también podría deberse a que los cambios de la temperatura en el sur de Sudamérica no solo obedecen al calentamiento global sino además a procesos internos del sistema climático como son los cambios en la circulación atmosférica que pueden exacerbar o morigerar regionalmente el impacto del calentamiento global.

El aumento de la temperatura media en los últimos 50 años ha sido más alto en la Patagonia Argentina, llegando en algunas zonas a superar 1°C; lo que ha provocado una generalizada retirada de los glaciares existentes en esa región.

Las precipitaciones aumentaron en casi todo el país en el período 1960-2010 con variaciones interanuales; registrándose los mayores aumentos en el este del país con más de 200 mm en algunas zonas y menores precipitaciones sobre los Andes patagónicos, donde las precipitaciones tuvieron un cambio negativo en el período 1960-2010.

Las proyecciones del clima para el siglo 21, indican que la temperatura media aumentaría en todo el país, tanto para el futuro cercano como para el lejano y en ambos casos los aumentos de temperatura son mayores hacia fin de siglo. En el futuro cercano, se proyectan aumentos con valores entre 0,5 y 1°C en casi todo el país. Esto implicaría una aceleración del calentamiento observado entre 1960-2010, que en casi todo el país fue menos de 0,5°C.

El aumento de la temperatura proyectado es mayor en el norte que en el sur, con un máximo en el noroeste con más de 3,5°C que se prolonga hacia el sur en los escenarios de mayor calentamiento llegando hasta el centro de la Patagonia.

La región de máximo calentamiento sería la del noroeste que no solo está muy alejada del mar, sino que está encerrada entre las sierras pampeanas desde Salta hasta San Luis por el este, por los Andes al oeste y por la Puna al norte, lo que aumenta su aislamiento de las masas de aire provenientes del mar.

Las proyecciones de la temperatura media para el siglo 21 indican un aumento en todo el país en los escenarios utilizados, siendo mayor hacia fin de siglo; y de acuerdo a lo esperado, en el escenario de mayores emisiones.

En el futuro cercano, el aumento de la temperatura media no depende mucho de los escenarios y sería de 0,5 a 1°C en casi todo el país, lo que implicaría una aceleración del calentamiento observado en los últimos 50 años (confianza media). El aumento de la temperatura proyectado es mayor en el norte que en el sur, con un máximo en el noroeste que, con valores decrecientes, se prolonga por el oeste hasta el centro de la Patagonia.

Los cambios proyectados en la precipitación media en todo el país no serían relevantes, y excepto para el escenario de mayor emisión en el futuro lejano, los cambios proyectados estarían entre menos 10% y más 10% . Habría un descenso moderado en el oeste de la Patagonia norte y central y en la zona cordillerana de Mendoza. Debido a la todavía limitada calidad de los modelos climáticos para representar los procesos relacionados con la precipitación, existe una gran dispersión entre las diferentes proyecciones, especialmente en el futuro lejano. En el caso de Cuyo, si esta tendencia de largo plazo continuara como indican las proyecciones se reduciría la disponibilidad de agua de riego necesaria para mantener los niveles actuales de la actividad vitivinícola y frutihortícola en los oasis de riego. Ante este riesgo potencial, sería importante implementar investigaciones y desarrollos integrales sobre el funcionamiento de tales oasis, que teniendo en cuenta su complejidad física y socioeconómica, contribuyan a determinar futuras medidas de adaptación.

Finalmente, las proyecciones indican en promedio un aumento de los índices extremos relacionados con las altas temperaturas y las precipitaciones extremas en la mayoría de las regiones del país (confianza media). Aunque por lo antes mencionado, la cuantificación de este cambio proyectado exhibe considerable niveles de incertidumbre.

Fuente:

http://www.ambiente.gov.ar/archivos/web/ProyTerceraCNCC/file/03-Resumen%20Ejecutivo.pdf

INDC: China anunció compromisos para reducir sus emisiones al 2030

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La República Popular China, el país responsable del 26% de las emisiones mundiales de GEI; se compromete alcanzar su máximo de emisiones para el año 2030, incrementar al 20% la generación de energía primaria de fuentes no fósiles y reducir entre un 60% y 65% en base al PBI, sus emisiones con respecto a 2005,

El anuncio lo hizo ayer el primer ministro chino, Li Keqiang; en París durante su visita oficial a Francia para la firma de varios acuerdos; entre los que se destacan las intenciones de ambos países de invertir de manera conjunta en África y Asia, para lo cual se ha creado un fondo franco-chino para el desarrollo de proyectos ligados a la lucha contra el cambio climático.

El documento presentado por el gobierno chino, expresa “Como país en desarrollo con una población de más de 1,3 mil millones, China está entre los países más gravemente afectados por los efectos adversos del cambio climático. China es actualmente en proceso de rápida industrialización y urbanización, confrontando con múltiples desafíos incluyendo económica el desarrollo, la erradicación de la pobreza, la mejora del nivel de vida, el medio ambiente protección y lucha contra el cambio climático”.

El presidente de Francia, François Hollande; agradeció al primer ministro chino el compromiso del país asiático por construir una “civilización ecológica”.

Para la asesora del gobierno francés sobre cambio climático, Teresa Ribera; el “anuncio chino es de una gran envergadura política. “Es importante que China haya comprendido que no hay desarrollo posible sin un proceso de descarbonización”.

A la fecha 41 Partes de la CMNUCC han presentado sus contribuciones. Se trata de la Unión Europea y sus 28 miembros, Suiza, Noruega, México, Estados Unidos, Gabón, Rusia, Liechtenstein, Andorra, Canadá, Marruecos y Etiopía.

Con el compromiso anunciado por China, más del 60% de las emisiones mundiales de CO2 tienen ya planes con compromisos de reducción ante la ONU, antes de la conferencia mundial sobre el clima que tendrá lugar en París a finales de año.

La responsable de cambio climático de Greenpeace de España, Tatiana Nuño; señaló con respecto al anuncio, “China ha ido siempre sólo a la defensiva cuando se trataba de cambio climático, pero el anuncio de hoy es el primer paso para una papel más activo. Sin embargo, para el éxito en la cumbre del clima de París el próximo diciembre, todos los actores -incluida la Unión Europea y China- deben ser más ambiciosos en sus compromisos”. Agregando que “España, junto con los demás Estados miembros de la Unión deberían tomar ejemplo del cambio de postura de China y asumir unos compromisos más ambiciosos de al menos el 55% de reducción de emisiones, un objetivo de eficiencia energética de al menos el 40% y un objetivo de energía renovable de al menos el 45% para 2030”.

“La promesa de hoy debe ser vista solo como el punto de partida para una actuación mucho más decidida. No refleja plenamente la transición energética significativa que ya se está llevando a cabo en China. Dada la dramática caída en el consumo de carbón, robusta captación de energías renovables, así como la necesidad urgente de abordar la contaminación del aire, creemos que el país puede ir mucho más allá de lo que ha propuesto hoy”, ha añadido Nuño.

El objetivo actual de la intensidad de las emisiones chinas requiere una reducción de las emisiones de CO2 por unidad de PIB del 40-45% en 2020, en base a los niveles de 2005. Dando por hecho que China alcanzará una reducción del 45% en 2020, conseguir un total del 65% o 60% para 2030, se debería traducir en un 4,4% y un 3,1% en la disminución de la intensidad anual de CO2 entre 2020 y 2030. El logro de la reducción de la intensidad de CO2 del 45% para el año 2020, supondría la reducción de 3,9 % de la intensidad de emisiones anual de CO2.

Fuente:

http://conexioncop.com/indc-china-anuncia-que-reducira-hasta-65-sus-emisiones-al-2030/

¿Qué opinan los argentinos sobre el cambio climático?

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El debate global ciudadano sobre la energía y el clima (World Wide Views on Climate and Energy, en inglés) es una consulta ciudadana mundial, en la cual los ciudadanos expresan sus opiniones sobre una serie de preguntas idénticas, escritas para reflejar de la mejor manera las contradicciones aplicadas relevadas durante las negociaciones de COP, y durante los intercambios políticos sobre la energía y el clima en general.

Los resultados son publicados en tiempo real a través del sitio internet http://climateandenergy.wwviews.org/features/, permitiendo una navegación y un comparativo claro de los resultados; entre cada país, países desarrollados y en vía de desarrollo, etc.

En Argentina la iniciativa fue promovida por la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático con apoyo de la Embajada de Francia y la Fundación del Consejo Danés de Tecnología, y para su realización participaron ciudadanos de Santa Fe, ciudad y provincia de Buenos Aires, Misiones, Formosa, La Pampa, Entre Ríos y San Luis; los cuales recibieron material instructivo y videos sobre la temática y luego respondieron las preguntas.

Los resultados indican que para los ciudadanos argentinos, el cambio climático es un tema muy preocupante y que se debe actuar en forma urgente sobre el mismo. Casi al 95% de los argentinos les preocupa el impacto del cambio climático, y consideran que las medidas para luchar contra el mismo son sobre todo una oportunidad para mejorar la calidad de vida.

La prioridad de acción para la mayoría se debiera orientar tanto a la adaptación como a la mitigación de forma urgente, para lo cual el mundo debe tomar en la próxima COP de París las decisiones necesarias para limitar el calentamiento global a no más de 2°C, que incluyan un objetivo global de cero emisiones al final de este siglo y legalmente vinculante.

Con respecto a las responsabilidades por la lucha contra el cambio climático, en primer lugar las opiniones indican que el problema es de responsabilidad global, por lo que se debe alcanzar un acuerdo internacional sobre el clima.

Casi el veinte por ciento de los argentinos encuestados entiende que deberían tomarse como base para un acuerdo las emisiones históricas; es decir que sólo dos de cada 10 argentinos sostienen la misma opinión que sostiene la diplomacia argentina en las reuniones mundiales, que defiende la postura de “responsabilidades comunes pero diferenciadas”, que fija como base para las negociaciones las emisiones históricas, con lo cual las mayores responsabilidades son de los países desarrollados, que deberán adoptar las medidas más extremas por ser los países más contaminantes en el pasado.

A la hora de establecer responsabilidades entre los países en desarrollo, las opiniones indican que aquellos países en desarrollo más ricos se debieran tratar como un tercer grupo, con mayores responsabilidades que los países menos desarrollados y más pobres, pero menos que los países desarrollados.

Las medidas elegidas por los argentinos para reducir a gran escala las emisiones de gases de efecto invernadero, se orientan hacia la aplicación de subvenciones a las energías bajas en carbono, como son la eólica, solar, mareomotriz y geotérmica; y el apoyo a la investigación y al desarrollo de tecnologías bajas en carbono, como por ejemplo, a la investigación sobre baterías más eficientes para vehículos automotores, la elaboración de nuevas normas, por ejemplo, para mejorar la eficiencia energética de los vehículos, edificios y electrodomésticos, la implementación de programas educativos sobre el cambio climático para el público en general y la protección de los bosques tropicales como los instrumentos más relevantes.

Un aspecto importante de la encuesta es la visión sobre su propio país, en cuanto a cómo se cree que el país está haciendo frente a la cuestión del cambio climático, y al respecto la gran mayoría de los argentinos (90,67%), considera que el cambio climático no es prioridad nacional aunque debería serlo.

También se verifica una importante diferencia entre lo que se expresa en las opiniones de los ciudadanos y lo que se ejecuta como política de país, al opinar más de la mitad de los argentinos, que deben suspenderse definitivamente las exploraciones de nuevas reservas de combustible; que se contradice con la política energética nacional fuertemente orientada a la exploración y explotación de los combustibles fósiles no convencionales.

Fuente:

http://climateandenergy.wwviews.org/features/

COP 21: factores de comparación de las Contribuciones Nacionales Determinadas (INDC)

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Faltan pocos meses para que los 195 Estados miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) se den cita en París para la COP21. El evento se llevará a cabo del 30 de noviembre al 11 de diciembre en Francia y permitirá que los países lleguen a un acuerdo mundial para aminorar los Gases de Efecto Invernadero (GEI) y evitar así que la temperatura del planeta sobrepase los dos grados centígrados.

Para lograr un acuerdo es necesario que cada gobierno presente su Contribución Nacional Determinada (INDC, por sus siglas en inglés); de manera de conocer los esfuerzos mundiales para evitar que el calentamiento global continúe incrementándose.

Aunque la lucha contra el cambio climático es un esfuerzo global, cada país tiene una realidad diferente y por ello la presentación de sus contribuciones se adaptan a circunstancias únicas como el nivel socioeconómico, prioridades nacionales, así como los factores de adaptación y mitigación.

Al momento son 37 los países (los 28 países de la Unión Europea, Suiza, Noruega, México, Estados Unidos, Gabón, Rusia, Liechtenstein, y Andorra y Canadá) los que han anunciado oficialmente sus Contribuciones Nacionales Determinadas (INDC, por sus siglas en inglés) a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Se espera que las demás partes hagan sus anuncios en los próximos meses previos a la COP 21; como un esfuerzo importante de la comunidad internacional para evitar que la temperatura del planeta supere los 2° C; de manera de dar más claridad, transparencia y compresión de las contribuciones de cada país que comenzarán a regir en el año 2020.

El último país que presentó su Contribución Nacional Determinada (INDC) es Canadá, que lo hizo el 15 de mayo pasado, con la que espera reducir 30% de sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero al 2030, con respecto a los niveles alcanzado en el 2005.

Para alcanzar este objetivo de reducción, Canadá informa que aplicará rígidas políticas para promover las energías limpias, regulaciones en el sector de hidrocarburos y químicos, y el trabajo conjunto entre los diversos sectores de la economía. A la fecha y desde el año 2006, el gobierno canadiense ha invertido más de 10 mil millones de dólares en infraestructura verde, así como en tecnologías y energías limpias.

ConexiónCOP, portal de información en español para periodistas y líderes de opinión de América Latina interesados en temas relacionados al cambio climático; presenta un análisis de tres factores que consideran importantes al momento de comparar los esfuerzos de los países para frenar el cambio climático, como son: el año de partida, la presencia de bosques y el mercado de carbono.

Con respecto al año de partida, la especialista en cambio climático del Centro Internacional Tropical (CIAT), Beatriz Zavariz; explica que “es muy difícil que los países se pongan de acuerdo sobre qué año base van a emplear para construir sus INDC, dado que hay muchos aspectos que se toman en cuenta para hacerlo”.

“Los países desarrollados seleccionan un año fijo, los países en desarrollo como México, Corea y Chile seleccionan una proyección de “Business As Usual”; y China e India, países con un importante potencial económico pero a la vez poblaciones muy grandes, seleccionan condicionar el CO₂ a su PBI o reducciones de CO₂ per cápita, argumentando que su población en comparación a la de otros países pequeños como Noruega, emite muy poco y a que tienen derecho a seguirse desarrollando dada su gran población”, explica Beatriz Zavariz.

La presencia de bosques es el factor en que se apoya Rusia en su presentación de INDC para reducir sus GEI, sujeta a la máxima capacidad de absorción de sus bosques y en la reducción de emisiones provenientes de los sectores energéticos, industrial, agricultura, uso de la tierra y residuos.

Alessandro de Pinto, investigador principal del Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias, sostiene que cada país encuentra la manera menos costosa para lograr el objetivo de reducción. “En términos generales, cuando un país tiene una cantidad significativa de bosques, que se ve amenaza por la deforestación, la prevención de la misma es una manera bastante módica de reducir las emisiones en comparación con la misma base”, indica.

Por su parte, Beatriz Zavariz señala que la deforestación y la degradación forestal tienen impactos muy importantes y sostenibles a largo plazo, además que pueden convertirse en fuentes de absorción de carbono. “Considero que el único riesgo de una INDC con un enfoque forestal es que los resultados son evidentes a largo plazo, sin tener impacto a corto ni mediano plazo”, añade la especialista.

El tercer factor mercado de carbono; es el elegido por Suiza que fue el primer país que presentó formalmente su INDC, en la cual indicó que parte de la reducción de sus emisiones serán en casa (30%) y el resto en inversiones en proyectos exteriores de disminución de emisiones (20%). Esas inversiones a las que hace referencia forman parte de lo que se conoce como “Mercado de Carbono”; factor no incluido por la mayoría de los otros países en sus compromisos. Esto significa que Suiza compromete un 20% de sus reducciones a través de un mercado de carbono, comprando a otras naciones en vías de desarrollo el carbono que reducirá en su territorio. De esta forma Suiza seguirá trabajando de manera tradicional, sin detener su industria o su economía, pero al mismo tiempo reduciendo emisiones en otra zona.

Alessandro de Pinto sostiene que los mercados de carbono crean incentivos para que los emisores puedan reducir sus GEI en mayor cantidad. “El resultado general es que un objetivo de reducción de emisiones se logra a un costo menor y exitoso”, indica.

Beatriz Zavariz señala que los países establecerán contribuciones en reducción de carbono para lograr sus metas, se crearán convenios bilaterales o multilaterales, donde unos países compren a otros las reducciones en emisiones, o países desarrollados aporten recursos financieros para que países en desarrollo logren sus objetivos.

Fuente:

http://conexioncop.com/

¿Qué se acordó en la COP20 de Lima?

great-plainEn la madrugada del domingo, finalmente los países participantes de la Cumbre del Clima (COP20); lograron alcanzar un acuerdo de mínima, cuando parecía que la cumbre se encaminaba hacia un fracaso.

Pero lograrlo, en la opinión de muchas organizaciones civiles, se ha pagado el precio de un acuerdo débil y con muchos deberes pendientes; como se expresó el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), “las Naciones Unidas optaron en Lima por un plan a medio cocinar” para reducir las emisiones antes de 2020.

En el mismo sentido se ha expresado Oxfam Internacional, que considera que el acuerdo ha permitido “salvar el barco” de las negociaciones, pero el mar que espera en París 2015 “estará muy picado”. “El resultado de Lima nos pone en camino a París, pero en lo sustantivo los acuerdos son inquietantemente débiles”, se quejó el experto de la organización humanitaria Jan Kowalzig.

En la pagina oficial de la COP20, se titula que la Convención “cierra exitosamente con un borrador de acuerdo y avances concretos”.

Uno de los puntos del acuerdo que habría permitido lograr avances en la negociaciones, fue el referido al llamado a los países desarrollados a proporcionar soporte financiero para acciones de mitigación y adaptación para los países ya afectados por el cambio climático, y se los invita a incluir este financiamiento junto a sus compromisos de reducción de emisiones, que cada parte firmante de la Convención Marco de Cambio Climático debe presentar a la ONU antes de octubre de 2015, según el nuevo texto.

Una vez que los países entreguen sus compromisos, la presidencia de la COP sólo tendrá poco más de un mes para procesarlos, estimar si son suficientes e incorporarlos a un acuerdo global y vinculante para lograr reducir las emisiones y no superar el umbral de temperatura de los 2 grados Celsius.

Para Presidente de la COP20, el Ministro del Ambiente de Perú, Manuel Pulgar-Vidal: “El documento de Lima es más que un paso hacia París 2015, es un claro ejemplo de que si trabajamos juntos podemos encontrar el balance y acercarnos a ese objetivo común que acelere la acción climática. El espíritu de Lima se proyecta para el mundo y constituye una fuente de inspiración y confianza para el futuro. Todo esto significa el ‘Llamado de Lima para la Acción Climática’”, afirmó el ministro.

Además agregó que: “la decisión de Lima es sólida no solo porque cumplió los mandatos que le estableció la COP19 de Varsovia, sino porque a su vez aprobó en Lima el borrador que contiene los elementos para la negociación, cosa que nunca antes había ocurrido. A su vez, fortaleció la adaptación en las contribuciones nacionales –que son los programas que los países deben presentar el próximo año- y también los mecanismos de financiamiento, tanto en el documento aprobado como en otras decisiones”.

No obstante, la Secretaría de Cambio Climático de la ONU adelanta ya que las promesas en conjunto de todas las naciones en la reunión de París de 2015 no serán suficiente para lograr un objetivo de limitar el calentamiento al objetivo acordado de reducir el calentamiento global a al menos 2 grados centígrados por encima de la media de temperaturas de la época preindustrial.

Evidentemente y en función de las distintas visiones sobre el documento acordado, queda aún un largo camino a recorrer para alcanzar un acuerdo común cuantificable, realista, vinculante y justo; que permita reducir los impactos del calentamiento global que ya estamos sufriendo.

Borrador del Acuerdo: http://cdn.inventarte.net.s3.amazonaws.com/cop20/wp-content/uploads/2014/12/cpl14.pdf

Dejá tú opinión sobre este acuerdo:

¿Quién debe pagar la factura del cambio climático?

downloadEn un informe realizado por Overseas Development Intitute (ODI) y la organización Oil Change (OC), denominado “El rescate de la Industria de los Combustibles Fósiles”, se indicaba que los países del G-20 subsidian a exploradores de gas, petróleo y carbón en los países del bloque, los cuales reciben anualmente 88 mil millones de dólares a través de subvenciones, préstamos y deducciones fiscales; siendo Estados Unidos y Australia los países con los más altos niveles de gasto.

Y se advertía que con estas políticas se genera un triple perjuicio al dirigir grandes cantidades de dinero para financiar actividades que no lo debieran ser por sus impactos ambientales, a su vez es dinero que se deriva de otras inversiones más necesarias para el cuidado del ambiente, como pueden ser las energía alternativas.

Este informe, que fue preparado oportunamente para ser presentado en la reunión del G-20 que se realizó los días 15 y 16 de noviembre próximo pasado en la ciudad australiana de Brisbane, también alertaba sobre el riesgo que estas prácticas de subvenciones de los países del G-20, hagan fracasar posibles acuerdos sobre el clima.

A horas de finalizar la COP-20 de Lima, parece que las voces de alerta no estaban equivocadas, y el tema económico divide a los países ricos y a los pobres.

El aporte comprometido por los países desarrollados para el Fondo Verde alcanza al momento US$10.000 millones de dólares, que representan sólo un 10% de los US$100.000 millones comprometidos a aportar anualmente a partir del año 2020.

Al respecto el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon expresó: “Tenemos que definir la vía para conseguir los 100.000 millones. Hago un llamamiento a los países desarrollados para cumplir y superar ese objetivo”.

La disputa está planteada, los países en desarrollo exigen mayores compromisos en la reducción de las emisiones de GEI y ayuda financiera para enfrentar los efectos del calentamiento global, de parte de los países desarrollados que originaron el problema.

A lo cual los países desarrollados responden que están dispuestos a colaborar, pero no aceptan que el monto ni la forma de aporte se incluya por escrito en el acuerdo.

El Secretario de Estado de EE UU, John F. Kerry, indicó en su discurso durante la COP-20: “Sé que las discusiones pueden ser tensas. Sé que hay personas molestas porque los países más industrializados, entre ellos EE UU, hemos empeorado el planeta. Pero ya no tenemos tiempo de hablar de las responsabilidades. (…) Comprendemos nuestro papel de liderar esta lucha global, pero ningún país por sí mismo puede resolver el problema. No podemos pagar la cuenta solos”, advirtió.

En otras palabras el Secretario de Estado nos está diciendo que no puede pagar solo la cuenta de la fiesta a la que no invitó.

A horas de la finalización de esta COP-20, parece que las discusiones se trasladarán una vez más hasta la próxima COP, pero el tiempo sigue pasando, el clima se sigue deteriorando y quienes más sufren sus consecuencias son las personas más pobres, los “convidados de piedra”.

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¿Habrá acuerdo en la COP 20?

43e39040A pocos días para que concluya la COP 20 de Lima, se acrecientan las expectativas para conocer si se alcanzará un acuerdo ambiental global, económica y socialmente realista, equitativo y sostenible.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon; ha declarado en la cumbre que: “Tenemos que construir una cooperación más sólida. Llevo ocho años como secretario General sin llegar a grandes progresos [en cambio climático] y ahora si veo señales que dan lugar al optimismo porque hay mayor confianza. Hay muestras muy positivas de la voluntad política para reducir las emisiones”, sostuvo.

Agregando: “La ciencia no sólo habla, sino grita, nuestro planeta está con fiebre y cada vez se está calentando más. Por eso, hay que tomar acciones inmediatas porque mientras más tardemos más catastróficas serán las consecuencias”.

Hasta el momento son pocos los avances y algunas voces ponen en duda que se disponga de un borrador final del acuerdo climático.

Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, realizó un balance de lo actuado al momento, indicando que se ha logrado superar la etapa de negociación para pasar a la de implementación, en uno sólo de los tantos temas en negociación; y es el referido a la implementación del Programa de Reducción de Emisiones de Carbono causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD +).

En los temas restantes y según las declaraciones de la funcionaria, se continúa en negociaciones, destacándose avances lentos con respecto a la implementación del Mecanismo Internacional de Varsovia para pérdidas y daños para países en desarrollo.

Con respecto a la financiación, indicó que se espera alcanzar los U$S10 mil millones del Fondo Verde del Clima para proyectos de adaptación en su primera capitalización. Al momento se han alcanzado U$S9.095 mil millones al duplicar Noruega su aporte, permitiendo así alcanzar esa cifra. Pero aún se espera del aporte del sector privado y tener más claridad respecto a las contribuciones que hará cada país.

En ese sentido, la Unión Europea (UE) dio a conocer su posición en las negociaciones, indicando que el bloque europeo tiene claro que es necesario actuar de manera global y con el compromiso de todas las partes; al señalar Miguel Arias Cañete, comisario Europeo de Acción por el Clima y Energía: “La posición de la Unión Europea es muy precisa, tiene que existir un acuerdo global vinculante, y las partes que no quieran eso tendrán que explicar por qué van a eludir un compromiso que le corresponde a todas los países”.

Es de esperar que los líderes mundiales asuman las responsabilidades políticas que exige el momento y alcancen los acuerdos para lograr un futuro sostenible; los tiempos de las palabras se agotaron, es tiempo de la acción.

Fuente: CONEXIONCOP

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