La fibra de carbono en la industria automotriz

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Hasta hoy la fibra de carbono en la industria automotriz se ha aplicado en la fabricación de automóviles para un nicho de mercado muy exclusivo, como son modelos de Ferrari o McLaren, que disponen de vehículos que superan tranquilamente el millón de dólares por unidad.

Pero la tendencia a incorporar la fibra de carbono en automóviles de menor precio de mercado, parece que se hará realidad por primera vez en 2016; a partir de un puñado de modelos que serán comercializados en concesionarios más habituales. Por ejemplo, el nuevo sedán Serie 7 de BMW, cuyo precio parte de los 80.000 dólares (unos 73.300 euros), además de los deportivos Alfa Romeo 4C de un precio similar y el Corvette Z06 de Chevrolet, emplean elementos de fibra de carbono.

No significa en la práctica que la aplicación de la fibra de carbono en la industria automotriz será algo común y generalizado para cualquier tipo de vehículo en el corto plazo; a pesar de que el coste de los materiales de fibra de carbono y el de la fabricación han caído durante las últimas décadas, aún sigue resultando prohibitivo; por lo que su aplicación estará orientada a algunos modelos caros pero no de súper lujo.

La fibra de carbono es un material flexible, parecido a una tela, que cuando se mezcla con un polímero, puede modelarse para asumir la forma de una pieza automovilística que resulta más fuerte y ligera que las piezas actuales de acero y aluminio. Su alto costo actual, se origina en el propio precio del material y en los tiempos más largos de producción, por tratarse de un proceso prácticamente artesanal. Las piezas metálicas pueden ser impresas en cuestión de segundos, pero una de fibra de carbono puede tardar varios minutos en moldearse y secarse.

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La empresa automotriz alemana BMW, está empleando la fibra de carbono en elementos clave como ser el techo, parantes o pilares y marcos de las puertas; sobre un chasis de acero y aluminio; con lo cual “Ahorramos en cuanto al peso, lo reducimos en la parte superior”, explica Paul Ferraiolo, el director de Planificación de Productos y estrategia de BMW en Norteamérica. Y añade: “Permite a nuestros ingenieros diseñar un coche con un centro de gravedad más bajo”.

El uso de BMW de la fibra de carbono en la Serie 7, se aprovecha de las inversiones y experiencias con el material en sus coches eléctricos enchufables i3 e i8; en los cuales la fibra de carbono resulta más rentable, por el alto costo de las baterías de iones de litio. Menos peso se traduce en una batería más pequeña, una compensación rentable. La evolución desde el i3 hasta la Serie 7 es una especie de migración de la fibra de carbono de una aplicación limitada a otra; para contrarrestar unas inversiones que puede que no se incorporen a los productos de venta masiva en una década o más.

La misma migración intraempresarial de la tecnología explica el uso de fibra de carbono en el deportivo Alfa Romeo 4C de 75.000 dólares (unos 69.000 euros), fabricado por Fiat-Chrysler Automobiles. “Fiat-Chrystler tiene unos vastos recursos de experiencia y competencia con la tecnología de fibra de carbono, incluidas las lecciones aprendidas de Ferrari y Maserati”, afirma Fabio Migliavacca, un proyectista de producto de Fiat-Chrysler.

Fuente e imagen:

MIT Tecnology Review

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stacruzricardo

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