COP 21: La credibilidad de las INDCs presentados por los países del G-20

Un informe publicado por la ONU a fines del mes de octubre de 2015, afirmaba que los planes nacionales de reducciones voluntarias de gases contaminantes presentados por unos 150 países son una importante contribución para los esfuerzos por limitar el calentamiento global, pero advierte que no son suficientes para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de dos grados centígrados.

El informe señalaba que las propuestas evaluadas tienen la capacidad de ralentizar de forma drástica el ritmo de emisiones a la atmósfera y contribuirán a rebajar las emisiones per cápita en los próximos 15 años. De materializarse esos esfuerzos, las emisiones contaminantes se reducirían un 8% hacia 2025 comparado con el nivel de 1990 y en un 9% hacia 2030, pero la disminución del aumento de la temperatura global que lograrían sería de 2,7 grados.

Recordemos que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), indicó oportunamente que un calentamiento global de 2°C traerá consecuencias graves para los países particularmente vulnerables. Por ello, los líderes de esos países hicieron un llamado al inicio de la pasada Cumbre del Clima COP 21 de París, solicitando que se logre un acuerdo ambicioso que establezca un límite más seguro de 1.5°C, pues para ellos -en particular las pequeñas islas- este aumento de temperatura significa la sobrevivencia de sus naciones.

Finalmente el Acuerdo que se alcanzó durante el desarrollo de la COP 21, solicita a todos los países revisar sus contribuciones nacionales determinadas (INDCs) cada cinco años a partir de 2020; y además, se los anima a aumentar sus ambiciones de reducción. También se señala que las emisiones deben alcanzar su punto máximo tan pronto como sea posible y centrándose cada país en lograr la neutralidad de carbono en la segunda mitad del siglo.

Pero mientras que todos estos objetivos de emisiones señalados son importantes, poco nos dicen acerca de la capacidad de cada país para implementar políticas y cubrir el costo de la consecución de dichos objetivos; en definitiva, las expectativas están puestas en que los países hagan lo que dicen que harán.

Justamente el tema de la credibilidad en los compromisos asumidos por los países, con respecto a sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI); es el objeto de análisis en un documento publicado por ESRC Centre for Climate Change Economics y Policy Grantham Research Institute on Clima te Change and the Environment de Londres (Reino Unido); que evalúa el nivel de credibilidad de las Contribuciones Nacionales Determinadas (INDCs) presentadas por los países del G-20.

En sus fundamentos, el estudio destaca que la credibilidad de los INDCs es importante por dos aspectos: el primero, es que ayuda a construir confianza entre las partes negociadoras, que a su vez ayudará a aumentar la ambición de las promesas futuras. El segundo aspecto, es que los países con compromisos percibidos como creíbles, tienen más probabilidades de atraer inversiones privadas internacionales; que serán esenciales para alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones.

En el estudio se analizan factores clave de credibilidad, como son:

  • una base legislativa y la política coherente y global.
  • un proceso de toma de decisiones transparente, incluyente y eficaz; con suficientes restricciones como para limitar cambios de política.
  • organismos públicos dedicados, apoyados por mecanismos de consulta.
  • organismos privados de apoyo.
  • una historia de participación internacional activa en temas ambientales.
  • una opinión pública consciente de la realidad climática.
  • un historial de cumplimiento de compromisos anteriores con respecto al cambio climático y sin antecedentes de la abolición de políticas.

Cada uno de estos factores clave fueron calificados según una escala indicativa del grado de credibilidad general para alcanzar sus compromisos climáticos (INDCs), como: “pleno apoyo”, “gran medida de apoyo”, “apoyo moderado”, “poco apoyo”, o “sin apoyo”.

En cuanto a la evaluación de los países del G20 en torno a los factores clave de credibilidad; se hizo evidente que los 20 países como grupo, obtienen una puntuación moderadamente buena a través de todos los factores. Sin embrago hay variaciones notables entre las economías industrializadas y las economías en desarrollo / emergentes. Estos últimos países tienden en promedio; a calificar más bajo en los procesos de toma de decisiones, los organismos públicos y entidades privadas de apoyo a la acción por el clima, y ​​tienen menor conciencia pública sobre el cambio climático.

También hay diferencias significativas en el nivel y el equilibrio entre los factores determinantes de la credibilidad de los distintos países, identificándose tres grandes grupos de países dentro del G-20:

Los países con la mayoría de los factores clave a nivel de “gran medida de apoyo”, que incluye a la UE y sus miembros individuales del G-20 (Francia, Alemania, Italia y Reino Unido), así como Corea.

Los países con la mayor parte de los factores clave al menos con “apoyo moderado”, pero mostrando debilidad significativa en uno de los factores clave; en los que se incluye Australia, Brasil, Japón, México, Rusia, Turquía, Sudáfrica y los EE.UU.

Y un número de países que tienen margen para aumentar significativamente la calificación en la mayoría de los determinantes. Estos son Argentina, Canadá China, la India, Indonesia y Arabia Saudita.

En las conclusiones del estudio, se señala que los resultados generales son moderadamente alentadores, ya que una gran proporción de los compromisos están respaldados por factores clave que son calificados como al menos de “apoyo moderado”; un nivel intermedio entre el pleno apoyo y la ausencia de apoyo al cumplimiento de los compromisos asumidos con respecto al clima por el conjunto de países del G-20.

También se destaca que hay un amplio margen para la mejora, en particular; en términos de fortalecer el apoyo de los jugadores y las organizaciones nacionales (impulsada por los factores clave de “organismos públicos” y “organismos privados”), así como la mejora de las normas y la opinión sobre el cambio climático (afectados por los factores clave determinantes de “participación internacional” y “opinión pública”).

Después de las negociaciones de COP21, los países tienen una oportunidad para la mejora, en particular en los factores clave determinantes de la credibilidad que se encuentran bajo la influencia directa del gobierno, en particular la política interna y la legislación, proceso de toma de decisiones y la capacidad de los organismos públicos relacionados con el cambio climático.

Leer estudio completo en:

http://www.lse.ac.uk/GranthamInstitute/wp-content/uploads/2015/12/Averchenkova-and-Bassi_policy-paper-December-20152.pdf

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stacruzricardo

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