INDC: La Argentina se reserva el derecho de presentar revisiones

Argentina presentó oficialmente su Contribución Prevista y Determinada a Nivel Nacional en concordancia con las Decisiones 1/CP.19 y 1/CP.20 y teniendo en cuenta los principios, disposiciones y estructura de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Para la Argentina las consecuencias del cambio climático que ya hoy sufre el planeta, incrementa las desigualdades ya existentes entre los países y obliga a tomar medidas inmediatas que implican grandes esfuerzos económicos; lo cual para los países que aún no han alcanzado su pleno desarrollo significa sufrir con mayor gravedad este fenómeno, a pesar de no ser los principales causantes.

Entonces para resolver este problema se requiere la puesta en marcha de acciones concretas en materia de adaptación, mitigación, así como la provisión de medios de implementación; sobre la base de un marco de referencia consensuado entre todos los países del mundo; que reconozca la plena vigencia del principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, como base fundamental para el éxito del proceso, expresa Argentina en su presentación.

Con respecto al comercio internacional, el país señala la necesidad de evitar que las medidas que se adopten para combatir el cambio climático, incluidas las unilaterales; se constituyan en un medio de discriminación arbitraria o injustificable o en una restricción encubierta a la actividad.

Sólo se logrará revertir el cambio climático si todos los países del mundo logran una articulación de esfuerzos humanos y económicos, sin precedentes en la historia de la humanidad, que sólo puede lograrse si existe una decisión política sincera de todos los gobiernos del mundo.

En la presentación, Argentina reconoce que por estudios desarrollados por investigadores argentinos; durante el período 1960-2010 se observó un aumento de la temperatura media en la mayor parte de la República Argentina, de alrededor de 0,5 °C, llegando a superar 1°C en algunas zonas de la Patagonia, registrándose también un aumento de los días con olas de calor y una reducción en el número de días con heladas y se produjeron incrementos en las precipitaciones al este del país que originaron inundaciones de gran impacto socio-económico. En contraposición se observó en las zonas semiáridas, una disminución de las precipitaciones en la zona cordillerana y una disminución de los caudales de los ríos Cuyanos.

Considerando las proyecciones para el resto del siglo XXI, el informe destaca un aumento de la temperatura media de entre 0,5 a 1°C en casi todo el país hacia mediados del presente siglo, que implicaría una aceleración del calentamiento observado en los últimos 50 años; con pocos cambios en lo que respecta a las precipitación media en las próximas décadas, aunque se proyectan aumentos en la frecuencia de eventos de precipitaciones intensas.

De las actividades económicas del país, se reconoce a la agropecuaria como una de las más afectadas por los efectos del cambio climático en el país, situación que cobra relevancia si consideramos el lugar preponderante que ocupa el sector en la economía del país y además, adquiere trascendencia si se tiene en cuenta a la Argentina como un país protagonista en la producción y provisión de alimentos a nivel mundial, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria global, destaca el informe.

Cuando se analiza el perfil de emisiones de GEI del país debe relacionarse en el caso del transporte, el alto consumo energético con la extensión del país, el incremento del consumo energético residencial con la aplicación de una política general de desarrollo con inclusión social, el incremento del consumo de energía en el sector productivo como insumo básico para el desarrollo económico y la generación de empleo; y la producción de alimentos para satisfacer la creciente demanda mundial y garantizar la seguridad alimentaria global.

Los esfuerzos realizados en adaptación y mitigación se orientaron en el sector energía a la diversificación de la matriz energética y a la promoción del uso racional y eficiente de la energía. En tal sentido, se señala que el país cuenta con una estructura normativa y con planes estratégicos a largo plazo que promueven, entre otras medidas, una mayor participación de fuentes renovables no convencionales, la energía hidroeléctrica, la energía nuclear, la sustitución de combustibles fósiles por biocombustibles y el establecimiento de un conjunto de programas y acciones destinadas a la reducción de la intensidad energética del consumo.

En el sector transporte, se señala que la optimización del sistema de transporte ferroviario es concebida como una búsqueda de sustentabilidad ligada a acciones de mitigación del cambio climático.

En agricultura, silvicultura y otros usos del suelo (AFOLU), se destaca el dictado de la ley 26.331 de Protección Ambiental de los Bosques Nativos estableciendo los presupuestos mínimos de protección ambiental para el enriquecimiento, la restauración, conservación, aprovechamiento y manejo sustentable de los bosques nativos, y de los servicios ambientales.

También se han adoptado iniciativas para aumentar la producción de alimentos reduciendo el impacto ambiental, entre ellas, el desarrollo de variedades que han permitido la disminución en la utilización de pesticidas y la resistencia al estrés hídrico, la introducción de modificaciones en las fechas de siembra y el desarrollo de sistemas de riego para compensar períodos de déficit hídrico, la introducción de prácticas de cobertura así como de sistemas de alerta temprana.

La incorporación de la siembra directa, combinada con la fertilización adecuada y la rotación de cultivos, también son medidas que han permitido retener humedad en los suelos y mejorar su estructura y fertilidad.

Argentina expresa en su presentación, que la misma ha sido el resultado de un proceso participativo que incluyó la visión, opiniones y propuestas de los sectores: público, privado, científico-técnico y de las organizaciones de la sociedad civil a través de la realización de numerosas reuniones, talleres de trabajo y encuestas.

El país identifica un potencial de mitigación que le permitiría contribuir a la lucha contra el cambio climático. Parte de ese potencial puede alcanzarse, se señala; con un gran esfuerzo económico y social de todos los argentinos, pero únicamente podrá realizarse por completo si se cuenta con los medios de implementación necesarios.

Concretamente la Argentina propone una meta incondicional de reducción de sus emisiones de GEI del 15% en el año 2030 con respecto a las emisiones proyectadas en su BAU al mismo año. La meta incluye, entre otras, acciones vinculadas a promover el manejo sostenible de los bosques, la eficiencia energética, los biocombustibles, la energía nuclear, las energías renovables y el cambio modal en el transporte.

En otro sentido se indica que la Argentina podría lograr una ampliación en la meta de reducción si se dan las siguientes condiciones: financiamiento internacional adecuado y predecible; apoyo a la transferencia, la innovación y el desarrollo de tecnologías; apoyo a la creación de capacidades; con lo cual se podría alcanzar una reducción de sus emisiones de GEIs del 30% en el año 2030, con respecto a las emisiones proyectadas en su BAU al mismo año.

El escenario de línea de base “Business as usual” (BAU) al cual se refieren las metas, se construye de acuerdo a una proyección del crecimiento económico en ausencia de políticas de mitigación al cambio climático. La proyección inicia en el año 2005 y llega al 2030 con emisiones de GEI equivalentes a 670 Mt CO2e.

La Argentina considera que la adaptación es su principal prioridad en materia de cambio climático teniendo en cuenta que los efectos adversos de este fenómeno ya se evidencian en el territorio nacional, y que en este contexto ha venido implementando, con medio propios, una serie de acciones en la materia. Sin perjuicio de ello y en función del apoyo que reciba en forma de financiamiento internacional, desarrollo y transferencia de tecnología y creación de capacidades podría extender y profundizar sus acciones en adaptación.

A modo de conclusión se expresa que dependiendo del resultado final de las negociaciones sobre cambio climático tendientes a adoptar un nuevo acuerdo en la COP 21, la Argentina se reserva el derecho de presentar revisiones a esta contribución prevista y determinada a nivel nacional.

Fuente:

http://www4.unfccc.int/submissions/indc/Submission%20Pages/submissions.aspx

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stacruzricardo

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