La inversión en energías renovables en América Latina y el Caribe

earth-11015_1280América Latina y el Caribe (ALC) están desempeñando un papel destacado en la transición energética que se lleva a cabo a nivel global, ante la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La región es considerada una de las más promisorias para la inversión en energía limpia. Desde 2006 a 2013, ALC ha atraído un acumulado de US$132.000 millones para biocombustibles, biomasa, geotérmica, solar, pequeñas centrales hidroeléctricas (de hasta 50MW) y eólica.

De este total, US$93.400 millones se destinaron a la construcción de nuevos proyectos; los restantes US$38.600 millones fueron usados para financiar la adquisición de proyectos.

Más importante aún, esta inversión ha producido activos operativos que en 2013 aportaban aproximadamente 92,7TWh a los 600 millones de habitantes de ALC, lo que representa un 6,4% de la generación total.

La actividad en el desarrollo de las energías limpias en toda la región, se ha vuelto sustancialmente más diversa en los últimos años, haciendo que Brasil ya no represente la amplia mayoría de las actividades o inversiones. Debido a las reformas en las políticas y a una explosión de capital extranjero, algunos países de la región están dando grandes pasos, mientras que otros, que cuentan con reservas locales de fósiles, lo están haciendo en menor medida, según señala el informe Climascopio 2014, que es elaborado por Bloomberg, UK AID, Power Africa y el BID.

El informe Climascopio 2014, clasifica a los países según su capacidad pasada, presente y futura de atraer inversiones para sus empresas y proyectos de energía limpia; considerando energías limpias a los biocombustibles, biomasa y residuos, geotérmica, solar, eólica, y pequeñas centrales hidroeléctricas (de hasta 50MW), pero no a las grandes plantas hidroeléctricas.

El estudio se enfoca exclusivamente en las nuevas fuentes de generación con baja emisión de carbono, por ser generalmente las más avanzadas en tecnología y porque por lo general se pueden desarrollar mucho más rápido que los grandes proyectos hidroeléctricos, que pueden llevar años o incluso décadas para entrar en funcionamiento.

El estudio consta de cuatro parámetros que abarcan 55 indicadores, y el puntaje final asignado a cada país se determina por una combinación ponderada de sus puntajes en los cuatro parámetros: I. Marco Propicio, que representa el 40%; II. Inversiones en Energía Limpia y Créditos para Proyectos Relativos al Cambio Climático el 30%; III. Negocios de Bajas Emisiones de Carbono y Cadenas de Valor de Energía Limpia el 15% y IV. Actividades de Gestión de las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero el 15%.

Respecto al Parámetro I, Marco Propicio; Brasil obtuvo el puntaje más alto, debido a su régimen de políticas y a sus tarifas de electricidad relativamente elevadas.

En cuanto a Inversiones en Energía Limpia y Créditos para Proyectos Relativos al Cambio Climático (Parámetro II), fue Uruguay el país más destacado, ya que logró atraer inversiones por US$2.200 millones en nuevas energías limpias en 2013, logrando un impresionante crecimiento del 142% respecto al año anterior.

El Parámetro III, referido a Negocios de Bajas Emisiones de Carbono y Cadenas de Valor de Energía Limpia; que incluye una evaluación detallada de los segmentos de la cadena de producción de energías limpias; los mejores resultados se corresponden con algunas de las mayores economías de la región: Brasil, Chile, Argentina, México y Perú.

Con respecto del Parámetro IV, Actividades de Gestión de las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, fue Chile quien obtuvo el puntaje más alto en este parámetro, ya que posee un nivel comparativamente alto de actividades de compensación de GEI.

Si se consideran también las grandes centrales hidroeléctricas, que no se tuvieron en cuenta para la evaluación del Climascopio 2014; la región obtuvo 54,4% de su demanda eléctrica a través de fuentes libres de emisión de CO2.

El estudio también destaca que el recurrir de la región a las grandes centrales hidroeléctricas es un arma de doble filo. Por un lado, estos generadores no producen nuevas emisiones de CO2, y pueden ser recursos eléctricos de bajo costo. Por el otro, pueden ser fuentes variables en cuanto a su capacidad de generación de electricidad. Esto se puso de manifiesto durante las recientes sequías que se presentaron en la región, comprometiendo la provisión eléctrica de Brasil y Panamá; que tuvieron que volver a la costosa generación térmica de emergencia para dar abasto a las necesidades de corto plazo.

Por lo tanto, energías limpias que no sean de base hídrica pueden jugar un papel fundamental, tornando a las matrices eléctricas de ALC más resistentes para cubrir tanto la demanda básica como los picos de consumo, señala el estudio.

Estudio completo:

http://global-climatescope.org/es/download/reports/climatescope-2014-lac-es.pdf

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stacruzricardo

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